martes, mayo 12, 2009

El choque cultural europeo rumbo a Venecia.

La noche anterior habíamos viajado en el tren en asientos normales. Ahora para el viaje a Italia nos habían tocado camas. Son seis camas individuales en forma de literas en un pequeño cuarto, tres de un lado y tres del otro. Desafortunadamente no nos tocó juntos con mis amigos, tuvimos tres en un cuarto y otros 2 en otro, junto con la demás gente desconocida. Por lo menos esa noche íbamos a viajar acostados durmiendo. Ese fue el único tren que nos quitó los pasaportes indicándonos que serían devueltos antes de bajar del tren.

A media noche nos despertaron la gente de seguridad para un cateo a las mochilas, escogieron pasaportes y buscaron a las personas dentro de los cuartos y lo que hacían era verificar que la foto correspondía ala persona, además de solicitar que abriera sus maletas y procedían a meter mano revolviendo todas las cosas. Solo a dos de mis amigos les tocó.

Era un cambio completo de actitud a los países que ya habíamos visitado.
En ese lapso que nos despertaron, llegamos a una estación que inmediatamente reconocí que ya estábamos en Italia porque se veía mucho más descuidada y con pintas de graffiti, cosa que no las habíamos visto tanto en las otras estaciones de los otros países.

Dormí por otro rato y en la madrugada me dio un retorcijón al estómago, me dieron ganas de hacer del baño en la mañana.
Me paré, me arreglé y salí a buscar el baño, noté que estaba ocupado y esperé fuera de la puerta. Llego el checador y nos comentó que ya estábamos cerca de la estación de Bologna y comenzarían a entregar los pasaportes para los que bajáramos en esa estación. Decidí ya no entrar al baño y esperar a la entrega de los pasaportes, no fuera a pasar que al momento de la entrega yo estaría "liberando la marmota". Una vez hecha la entrega inmediatamente llegamos a la estación.

Mis ganas de ir al baño fueron incrementando mucho y ya me imaginaba entrar al baño limpio como en Zürich y sentir esa sensación de descanso.
Paró el tren, salimos del vagón y teníamos 20 minutos antes que de llegara el otro tren que tendríamos que abordar para ir a Venecia. Tiempo suficiente para ir al baño de la estación que mis amigos me esperaran.

Todavía los dejé en el anden correspondiente y me dirigí al baño casi sin poder corren bien por la fuerza que ejercía para aguantarme hasta llegar. Entré como desesperado y vi de un lado los mingitorios y del otro los "cuartitos" donde me esperaría un buen inodoro.
Pues no!!.. Abrí la puerta y mi sorpresa fue mayúscula al ver que no había inodoro!!, solo un pinche hoyito como de 20cm a ras del suelo!!!... eso no me lo esperaba!, He entrado a baños de gasolinera de esos que dan ganas de evacuar por los dos lados (por atrás y por la boca). Hasta en letrinas donde hay una tabla cortada y un hoyo en la tierra donde te sientas y se escucha como cae!.. pero ese hoyo que pedo??.. osea.. era hacer de "aguilita" o en cunclillas tratando de atinarle?.. luego como se le hecha el agua para que se vaya todo??..


No pues sentí que mi piel el escalofrío que alguna vez hemos sentido cuando ya no se aguanta. Pero preferí soportar ese dolor y angustia antes de ponerme en cunclillas y hacer. Faltaba poco para que el tren llegara y mejor pasara a un baño del tren, por lo menos ese si podría sentarme a gusto. Me sorprendí de mi trabajo mental para hacer que me aguantara hasta que llegó el tren e inmediatamente me puse a buscar el baño.

Pasé vagón por vagón buscando uno respetable porque al ser un tren italiano carece de cuidado en comparación a los demás. Recorrí como 4 vagones donde los baños estaban asquerosos, no servían o estaban tapados, ya de plano vi uno que estaba MEDIO tapado, por lo menos intuí que no pasaría algún accidente y me dispuse a "tirar el puro". Ahhh… que gran sensación de alivio.
Después de eso, ya ligerito me fui a mi asiento y esperar llegar a nuestro destino.

Noté que Italia no tiene comparación con los otros países, por lo que apenas había visto en la madrugada de ese día me di cuenta que es como el barrio bajo de Europa, algo así como pasar de Polanco a Tepito en el Chilangotitlán.
Al fin llegamos a la estación destino donde estaba nuestro hotel (nuevamente lejos de los destinos turísticos buenos). Buscamos el hotel porque el que hizo la reservación no sabía bien cómo llegar. Cargando mas de 20 kilos a espaldas caminamos bastantes cuadras solo para que nos dijeran que el cuarto estaría disponible después de las tres y ni podíamos bañarnos (yo era el único que me había bañado el día anterior, los demás ya apestaban y no se podían bañar hasta en la noche que regresáramos), nada mas dejaríamos las cosas y aprovecharíamos el tiempo para ir a la mera ciudad de Venecia.

1 comentario:

Pleia dijo...

no está nada padre tener ganas de ir al baño y no encontrar... la verdad que fuerza mental para aguantarte tantooo !
Y me sorprende lo que me dices, no me imaginaría que en italia no estuviera chido como todo...