martes, mayo 19, 2009

La ciudad "enamorada" (Venecia).

Tomamos finalmente el tren a Venecia, estaba como a dos o tres estaciones del hotel. La verdad no me dio tiempo como yo hubiera querido para investigar y documentarme de las ciudades que iba a visitar, Venecia era una de ellas. El tren entró a la ciudad que efectivamente está completamente rodeada del mar.

Tenía varios comentarios de algunos amigos que según decían que olía mal la ciudad, que esta sucia y no sé que más, quizá en la temporada que fui no me pareció para nada apestosa. Más apestoso está el malecón de Veracruz que toda Venecia. Y las construcciones… es normal que la antigüedad de las casas y las sales del mar las deteriore un poco y se vean con aspecto de descuido.

Comenzamos a ver los mapas de los transportes colectivos para llegar a la plaza de San Marcos, compramos nuestros respectivos boletos y abordamos la unidad una vez estudiado la ruta, como si fuera cualquier camión.



Efectivamente dejé que me cautivara y me emocionara la vista y magia del lugar esa ciudad tan nombrada por cualquiera que esta enamorado. El agua de mar limpia y todos los turistas peleando un lugar cerca de las ventanas del bote para poder apreciar las calles y las edificaciones. Reconocí algunos edificios, por ejemplo, en donde se filmó la película de Indiana Jones (la última cruzada).



Llegamos a la plaza de San Marcos y es fácilmente identificable aunque no haya "estudiado" debido a que es de las más conocidas mundialmente e inmediatamente te llegan sensaciones de dèja vú porque seguramente lo haz visto en algún libro, pintura o foto.



La cantidad de palomas en la plaza es extraordinaria, no recuerdo ya ver alguna plaza con tantas palomas y pues no falta que alguien venda maíz para darles de comer. Creo estaba a 2 euros la minibolsas de maíz. Y pues lógicamente está el gran peligro de ser "bombardeado" por alguna de ellas, en la cola donde estábamos formados vimos como le atinaron a al menos tres personas. Yo con mi gorra pues me protegía por si se dignaban a apuntarme a mí.

Entramos a la Basílica y comenzamos al clásico recorrido de apreciación. Lo que me sorprendió a diferencia de los otros lugares que ya habíamos visitado es que ahí cobran por todo, para entrar a ver alguna reliquia o un cuarto cobran, a pesar de que uno esté ya dentro de la basílica. Es como si al visitar la Catedral acá en el Zócalo cobraran por entrar, luego si quieres ver el sagrario te cobraran otra cantidad, luego por ver el coro, otra cantidad, por ver el retablo de los reyes te saquen más dinero. Luego si quieres ver alguna cruz de reliquia te cobren más.

Pues ahí nada más vimos lo esencial, lo demás, a pesar que tenía ganas de conocer todo, pero pagar cada paso que uno daba la verdad no me pareció bien. Así que nos apuramos para visitar el palacio. Dos de mis amigos decidieron no entrar, no tenían ganas de conocerlo!.. yo me pregunto.. entonces qué fueron?

Al estar viendo las grandes salas llenas de enormes pinturas, cada una es una obra de arte, ya me sentía incómodo por no bañarme, a pesar que me había bañado en la mañana del día anterior, habíamos corrido y sudado para alcanzar cada tren además de viajar toda la noche y ya sentía que apestaba. Peor por mis amigos que no se habían bañado desde Amsterdam, si que estaban bien "cuajados". Quería regresar algo temprano para poder pasar a la lavandería y lavar ya mi ropa porque ya no tenía nada limpio; estaba usando las playeras que había comprado como souvenir, pero no tenía calzones ni calcetines limpios.

Como sea, salimos de la plaza y abordamos otro bote para ir a otra islita y conocerla, después abordamos otro para ir a una nevería que según dicen es de las mejores para preparar el clásico helado italiano. Efectivamente los helados deliciosos que difícilmente probaré ese sabor en algún otro lugar distinto a esa nevería, además de la excelente vista que tenía al canal y lo mejor, no era muy caro. Creo que cada helado costo 3.5 euros; a ese precio costaban algunos en Paris pero de esos que venden en el Eje central de a 5 pesos.



Estando por ahí ahora si comimos una pizza original italiana (de esas que sí se comen con tenedor y cuchillo) ;-) y al anochecer regresamos al hotel. Ya cansado de tanto caminar se me hizo muy largo el camino de la estación al hotel. Noté que la lavandería ya había cerrado así que debería hacer lo posible para que al siguiente día a primera hora ya pudiera lavar la ropa, no era mucho problema porque mis amigos se levantaban tarde diario.

Al acomodarnos en el cuarto comenzaron a meterse a bañar. Al desempacar mi ropa accidentalmente cayó un vaso que había adquirido en la fábrica Heineken. Se rompió y me dolió mucho. Comprendí que ya debería tener mucho cuidado. Lavé un par de calzones y calcetines con la esperanza de que se secaran, Esto era muy poco probable porque en las noches de abril aún hace frío. Usé la secadora de pelo pero no fue de gran ayuda.

Ya cansado y fastidiado por caminar sintiéndome mugroso mejor me dormí. En Venecia solo íbamos a estar dos días y una noche, Me negué a esto porque quería estar mas días en esa ciudad, pero democráticamente perdí porque todos no tenían todo el tiempo disponible como yo lo tenía. Así que ni modo.

1 comentario:

Pleia dijo...

heladoooo, me encanta el helado !!!
la bañanada, uuuf, que mal, uno si se siente rarito sin bañarse, pero sabes?, allá se bañan menos, no?, seguro olias mejor que toda la gente de allá, ja,ja,ja