lunes, enero 18, 2016

Presa Hoover, Ruta 66 y el Gran Cañón.

El último día que tenía en Las Vegas lo reservé para irme a un tour por uno de los lugares más emblemáticos que todo niño con la influencia de tele gringa e interesado en los documentales del canal 11 (antes de tener el Discovery channel) es el Gran Cañón.

De madrugada me preparé y abrigué muy bien para salir a esperar la camioneta que pasaría por mi al hotel. Mientras estaba a la espera sentí el frio del desierto con el contraste de las luces de la calle. Creo que en verdad esas luces creo que nunca las apagan.



Llegó una camioneta y comprobé que también en USA llega A haber confusiones con el papeleo de los tours. Yo compre un tour especializado para ver paisajes ya que era enfocado para aquellos que les gustaba la fotografía. Nunca he tenido una cámara buena así que cualquier cosa me sirve a mí pero me interesaba más la onda de disfrutar los paisajes. Al final el responsable del tour no tenía mucho que ver con la fotografía sino que era de otra agencia y por ende no reconocían los papeles que me dieron como comprobante de compra del tour. Me senté a esperar entonces otra camioneta y después de 15 minutos el conductor habló a su agencia y finalmente le confirmaron que sí eran mis papeles para ese tour. Se disculpó, me invitó a abordar y salió de inmediato.

Antes de llegar al Gran Cañón el tour incluía una visita a la Presa Hoover y luego a una intersección de la Ruta 66. Después de alrededor de una hora de camino llegamos  a la presa. Yo comenzaba a admirar ese desierto mientras salía el sol. Me impresionó que pude ver fauna a la orilla del camino. En México es raro que me encuentre con grandes animales salvajes que estén descansando o deambulando cerca de alguna carretera. Pude ver a un Coyote y a varios borregos cimarrones.

Al llegar a la presa, la visita fue muy rápida, solo una explicación de la que lo único que recuerdo es que ahí se filmó la escena de la primera película de los Transformers en la parte que se desarrolla en una presa. La verdad no me interesaba mucho, lo conocí y hasta ahí.




Continuamos nuestro camino y la última parada antes de llegar al Gran Cañón era la intersección de la Ruta 66. La visita ahí fue muy rápida, casi solo fue para que pudiéramos comprar algunas cosas por si necesitábamos comer en el camino ya que aún nos faltaban al menos 4 horas para llegar.

Lo poco que pudimos estar ahí sí que me gustó, todo el pueblito parece ambientado como una locación de la película de Cars de Pixar. Los establecimientos, carros y las tiendas y cafeterías ¡son muy parecidos! Casi no me dio tiempo de comprar nada por estar paseándome en esa calle conociendo el lugar. 



Partimos ahora sí al gran cañón y aún por el cansancio y lo largo del camino me quedé dormido junto con todos los demás que viajábamos en esa camioneta. Me desperté y al aclarar poco a poco mi vista pude ver paisajes nevados!! A mí me gusta mucho la nieve y ese espectáculo no me lo esperaba. Deseaba que al llegar siguiera la nieve para poder caminar sobre ella, tocarla y disfrutarla. Casi le decía la chofer que hiciera una parada de emergencia para ir al baño y escaparme a sentir la nieve, pero no lo hice. Fui paciente.

Al llegar al lugar sí que había mucha nieve!!.. Aún no veía el cañón pero el guía solo nos indicó que ese punto era uno de los miradores principales caminando algunos 100 metros y de ahí teníamos que caminar al sur y nos encontraría al finalizar el camino.



Impresionante. Como iba solo, me di todo mi tiempo para admirar todo. Cada acantilado, cada risco a lo lejos, al fondo, los árboles, las aves, la nieve!! Todo lo observé y disfruté mucho.




Al llegar al final del camino hay una gran cabaña que funge como restaurante y además para venta de suvenires. Otro rato para ver todo lo que se vende y me percaté de algo curioso. En una sección vendían los tapetes pintados con tintes naturales tejidos artesanalmente de Teotitlán Oaxaca!! Me acerqué para verlos y pensé que ellos los vendían como si fuera una artesanía local echa por los indios navajos o algo así. Pero no, más fue mi sorpresa que cada tapete tenía una etiqueta en donde decía el lugar de origen (Oaxaca) y sobre todo, el nombre del artesano quien lo hizo. Estuve totalmente de acuerdo porque cada tapete es una artesanía que requiere mucho esfuerzo y por su valor estético, vale mucho. Es por ello que yo tengo uno en la sala de la casa.

Como era de esperar, se me hizo tarde tanto que el guía fue por mí a la tienda, yo ya estaba pagando pero pareciera que todo estaba en contra porque la cajera fue lo más lenta posible.  Tanto que me instaba el conductor que ya dejara las cosas y no pagara. Lógico no lo iba a hacer y me tuvieron que esperar. Entiendo que esto es muy molesto, a mí también me pasa, pero esta tardanza tuvo más culpa la cajera que yo.

Llegando al hotel vi a mi amigo y nos contamos nuestras experiencias en los tours. Yo fuí a lado sur (que ya había ido él) y mi amigo fue al lado norte del gran cañón. Por lo que me dijo a él le gustó más el lado sur.

Era nuestra última noche así que solo quisimos ir a tomar las respectivas fotos en el letrero de Bienvenida a la ciudad, pero también de despedida. Después de eso él quería visitar la sex shop “Hustler” ( como si él lo utilizara jaja ) y aproveche para también ver qué cosas diferentes había con lo que vendían en México. Solo me compre unos condones fosforescentes y unas pulseras con feromonas (creo que sí fueron efectivas pero nunca lo sabré). Terminamos cenando en el Hooters pero nada fuera de lo normal. Alitas y cervezas con las espectaculares mujeres como meseras.









Al día siguiente salí cerca de medio día y me despedí de la ciudad. No me esperaba que un lugar así me gustara tanto y es lo bueno de viajar, que puedes conocerte cada vez más. Sin duda regresaré… algún día.


 

domingo, enero 10, 2016

2014 Reload


Tanto tiempo de ausencia de no andar en el blog no quiero que vuelva a pasar. Rara vez me daba unas vueltas por acá para saber si de casualidad alguien había dejado algún comentario para animarme a escribir, pero el resultado era evidente. De entre todas las cosas que tengo en mi vida ya no tenía las ganas o no me hacía un tiempo para venir a poner todo lo que en mi cabeza quiere sacarlo a la luz. Después de este tiempo me di cuenta que sí tengo una fuerte necesidad de escribir lo que me pasa o mis pensamientos, sin importar si alguien me lee o le guste, lo hago simplemente porque es algo que me gusta.

Hasta hace casi 4 años casi todas las cosas las hacía sólo con el simple hecho de que era lo que me gustaría hacer en ese momento. Así realicé mi tesis de ingeniería (que en el 2000 puedo decir que era el precursor de la tecnología y algoritmos del Kinect). Así me metía a trabajar y salía de los trabajos porque era lo que quería. Empecé y terminé la Maestría (no la tesis) porque eso era lo que yo quería y no tenía que darle cuentas a nadie porque nadie me mantenía y me podría decir qué era lo bien o lo mal. Creo que todas las cosas que yo hacía se podían considerar como buenas cosas.

En algún momento, sin darme cuenta, perdí esa libertad. Al grado que estar en un bache de pensamientos y sueños. Todo tiene una explicación; mi mente científica analiza y casi da con la raíz del problema pero no me gusta esa conclusión y como cualquier otro problema, lo quiero resolver de otra forma. Puede que nos sea la más directa ni la más óptima, pero tampoco quiero tirar a la basura todo lo construido y estoy tratando de encontrar la solución por otro camino, manteniendo todas las variables sin alteración y al final llegar al resultado que sea lo más cercano a lo planteado inicialmente.

Creo que en los últimos dos meses del 2015 al fin tuve algo de tiempo para pensar en mí y no me gustó como tengo mi vida. Quiero ajustar las tuercas y comenzar a enderezar el camino por quien realmente soy. Aún no sé el destino, pero al menos quiero hacer algo y sentirme bien por recorrer este camino.

El mejor pretexto para empezar a cambiar algo es el cambio de año. Así que este 2016 que comienza lo quiero hacer planteando mis objetivos. Al menos para mi cumpleaños debo tener planteado las cosas importantes y lo que quiero. De ahí realizar el plan correspondiente. Mi cumple es a final de Enero, así que esto ya está a punto de comenzar.

Lo que urgía es ya poder escribirlo aquí. Veía las estadísticas del blog y me impresione que en los dos últimos años solo he escrito 4 post!!! Pero ha pasado por mi vida grandes cosas y sé que aún las peores cosas faltan por pasar. Me he resignado que mi vida al parecer no es plácida ni monótona como los de la mayoría con los que convivo. Eso quiere decir que me junto con la gente equivocada o ya de plano no me junto con nadie.

El primer objetivo es escribir aquí al menos una totalidad de 54 posts este año. Es decir, uno por semana. Dentro de eso estaré contando lo que estos últimos 3 años me ha pasado y sé que, si muchos me odiaron y dejaron de venir aquí por mis comentarios y forma de ser, creo que ahora tocará el turno para aquellos que se quedan o quien visite esporádicamente este lugar. Pero como lo he planteado desde un inicio, este espacio es para mí y para desahogarme de todo lo que me pasa.

Mi mente ha empezado a  olvidar muchas cosas y eso es en parte por el alcohol y porque ya no se le exige como antes, sin ejercitarlo comienza a perder lo que antes me diferenciaba de los demás. Estos 3 años de ausencia he viajado y vivido en Boston y Madrid. Pero sobre todo creo que ha sido una etapa muy oscura. Muchos meses los pasé como en automático, sin pensar mucho y como si fuera un robot evitando pensar todos los problemas en los que estaba.
Ahora veo un destello de luz, pero sé que mi camino en la vida ahora se llevará en la penumbra. Es parte de mi decisión y aunque lo cambie, nunca será aquel sendero luminoso y prometedor con el que uno se imagina de adolescente.

Por el momento el siguiente post continuara aquel viaje a Las Vegas y trataré de seguir el orden cronológico de lo que me pasaba. He olvidado mucho, pero al menos trataré de escribir lo que recuerde para ponerme al corriente…


Pues a comenzar en forma este 2016!

domingo, mayo 10, 2015

Incertidumbre preoperatoria (parte 3)

Aunque esto ya no es para nada una incertidumbre, dejo el título para que no se pierda en el hilo de estos post.

Una vez con el suero conectado a mi vena de la parte frontal de mi puño izquierdo, me recuesto en la cama e inmediatamente entra un doctor para supervisar si ya estoy en las condiciones requeridas para la operación. Nota que aun tengo los calzones puestos y me ordena a quitármelos; le comentó que si la operación es sólo de la nariz, qué necesidad hay de quitarmelos, además que así evito que inconscientemente me metan a otra sala de operación de.. no sé… cambio de sexo?.

El protocolo del hospital es quien manda y me los quito. Al salir de ese cuarto veo que ya mi mamá está esperando en ese pasillo, tengo algo de miedo, pero al verla me aguanto y le digo que pues la veo en un par de horas, que hay les avisan cualquier cosa. Mi novia con la amplia experiencia en hospitales y operaciones les podría orientar por cualquier inquietud que tengan y que los doctores no sepan explicar en el idioma de alguien que no ha estudiado tanto.

Siento esa camilla tan angosta que parece ser que solo me permite dirigir mi mirada al techo, mientras avanza  solo me permite ver las lámparas cuadradas de luz blanca del techo del pasillo y si acaso resquicios de puertas que se abren y cierran. Llego a otra zona que sería el “último descanso”antes de entrar propiamente a cirugía. Ahí solo hay acceso a la gente del hospital, sin ningún familiar ni nadie ajeno a lo que dentro de poco se trabajará esperando siempre lo mejor. No soy el único, identifico al menos 4 pacientes más. Finalmente es el DF y tanta gente y tantas cirugías se realizan en un hospital reconocido. Veo los demás pacientes de distintas edades un poco más enfermos. Desconozco de qué lo intervendrán pero sin duda el grado de nerviosismo no es el mismo en todos. Veo a gente mayor que está mucho más nerviosa y que no quiere hablar a nadie. Veo a gente convaleciente rezando y yo solo me enfoco a ver el movimiento interno que sólo alguien profesional de la salud está acostumbrado a hacerlo día a día.

Noto que al menos hay 5 salas de cirugía en esa sección, se llevan a uno de nosotros y casi en el mismo minuto entra otro más  a sustituir el lugar. Hay un vidrio semidifuso que divida a los pacientes del movimiento de los doctores. Al fin veo a mi médico y veo que lee un pizarrón blanco que no me había percatado que existía. Ahí están escritos los nombres de los pacientes, el horario, algunos parámetros para tomar en cuenta que están en “clave” médica y la sala asignada. Lógico veo mi nombre pero no distingo los demás datos. Se acerca mi doctor y con otra doctora indicándome que será la anestesióloga en mi operación. Ahora que lo recuerdo, sí ví la sala a la que fui asignado pero no recuerdo si era la 3 o la 5, y el nombre de la doctora creo era Elizabeth pero no estoy seguro, no sé si sea por la anestesia que hace mella de la memoria de corto plazo en ese momento.

Se acerca otra doctora y comienza a verificar cada dato en un formato. Datos básicos como mi nombre y tipo de sangre, así como ya más específicos como si he tomado anticoagulantes o aspirinas recientemente y verificar alergias y tiempos de coagulación. Creo que ella fue la última luz verde antes de que un enfermero delgado entre y nuevamente jale mi camilla ya para llevarme al quirófano.

Alcanzo a ver que al final del pasillo hay una zona redonda en donde conecta a cada quirófano. Me mete en uno de esos y les recuerdo el nombre de mi doctor y la naturaleza de mi operación antes que me metan a alguna de circuncisión o algo así. Entra otro enfermero y me indican que ya no me mueva, me pasarán a otra camilla pero ellos harán todo el movimiento. Ponen la nueva camilla y utilizando el mismo soporte de las sábanas, me levantan y me ponen en la otra camilla que ésta sí que es demasiado angosta, en realidad mis brazos ya colgarían si no los junto con mi cuerpo. El otro enfermero está un poco gordo y es callado, no se presenta ni nada. Mi bata no la quitan pero ponen una toalla alrededor de mi cintura para “amarrarme” los brazos. Ah, claro! Mi novia me advirtió que es normal, nos amarran antes de operarnos. Y finalmente también pasan esa toalla en mis pies para que queden igualmente sujetos. Al estar haciendo esto veo a la anestesióloga y a mi doctor entrando a la sala y preguntándome cómo me sentía y si ya estaba listo. Ni recuerdo lo que contesté.

Me comienzan a hacer la plática y veo que la anestesióloga pone dos frascos pequeños que se conectan a mi suero. En cuestión de segundos me siento muy mal. Como si estuviera a punto de desmayarme pero la reacción normal de mi cuerpo es tratar de despertar. Pregunto en voz alta:

–¿Ya aplicaron la anestesia (que no me avisaron, culeros)? Porque me siento muy mareado  como si algo no está bien.
Y me contesta la doctora –Si, ya es la anestesia. Vaya!, veo que tienes más resistencia que lo que dice tu peso.  Que acaso tomas drogas?
Para ese momento veo que mueve otra dosis y con la sensación de estar como el triple de ebrio de lo más que he estado en mi vida, solo alcanzo a decir: “Sólo una vez, en Ámsterdam….”



Me siento tan agusto, creo que ya no tengo cuerpo, no se si he muerto y no me importa porque me siento tan descansado y tan en paz como nunca lo he estado en mi vida. No puedo abrir los ojos pero me siento como si estuviera recostado en la cama más cómoda del mundo. Esa sensación de descanso creo nunca la volveré a sentir. De pronto creo sentir algo en mi nariz.. y siento que me agarran de la mano con una voz de mujer diciéndome

–No se agarre su nariz, acaba de salir de una cirugía en su nariz y no debe tocarla. Va a ir despertando poco a poco así que por pura precaución voy a asegurar su mano para que no toque su nariz. En un rato más que despierte lo llevamos ya a su cuarto.

Fui despertando poco a poco , empecé a sentir el dolor de ese como metálico en mi mano y supe que era lo del suero. Ya estaba consciente de dónde estaba pero no podía abrir los ojos por la sensación de sueño que sentía.  Al abrir los ojos poco a poco comencé a reconocer el lugar. Curiosamente la nariz era lo que menos me dolía. El cuarto era muy largo y al parecer es dónde estamos todos los que hemos pasado la cirugía. Al menos es un indicio que que todos, sean quienes sean, pasamos esa pausa y ya ahora es sólo cuestión de tiempo para recuperarnos.

Creo que las enfermeras sólo nos ven de lejos si ya abrimos los ojos y si volteamos a vernos los unos a los otros para decidir si ya estamos listos par que nos manden a nuestro cuarto, pero no recuerdo haber tenido algún aparato para ver mis signos vitales y que se dieran sus vueltas seguido para ver cómo estábamos. Después de un tiempo empecé a mover ya más la cabeza para que se dieran cuenta que ya estaba despierto porque ya me quería ir a mi cuarto y que mis papás no se preocuparan como seguramente lo estarían.

No recuerdo cómo me sacaron de esa sala, solo que ya estaba en un elevador que se me hizo muy pequeño y que al entrar al piso de mi cuarto ya estaba ahí mi mamá esperándome. Creo que ya les habían avisado que ya iba para allá. Mi papá ya estaba también en el cuarto que me habían asignado. Me comentaron que ya me había tardado más de lo normal, al parecer creo que tardé 5 horas en total cuando debí haberme tardado sólo 2 o 3 horas máximo. Solo me dijeron que tardé mucho en despertar. Mi novia llegó al cuarto porque ya estaba preguntando la razón de mi tardanza pero ya todo estaba en orden. Ahora sólo esperar la recuperación.

Al día siguiente me daban de alta, pero después de ese día me dolió todo el cuerpo, todos los músculos, excepto la nariz. El dolor en los talones me hacían muy difícil caminar pero creo que esto fue por la anestecia que hizo que todos mis músculos se relajaron tanto de toda la tensión que ya tenía tanto de la cirugía como del trabajo. Sólo me tomé dos días laborales y al tercero ya estaba de vuelta al trabajo. 

Tenía muchísimo trabajo y como Líder uno no tiene que mostrar debilidades superficiales como una pequeña cirugía de tabique desviado. Sangré de la nariz toda la semana pero no tuve ningún moretón y la mayoría pensó que ni me habían hecho nada, que el parche de mi nariz era sólo para fingir ausencia de dos días. Bueno, opiniones del trabajo de gente que ni me importa.


Cirugía con anestesia general.
Logro desbloqueado.

lunes, febrero 02, 2015

Incertidumbre preoperatoria (parte 2)

Es mentira que al despertar no te llega al menos el pensamiento que quizá sea la última vez que lo pudieras hacer. Son las 4:30am cuando el despertador suena y tengo que bañarme y arreglar mis cosas para salir al DF. Aún en este pueblo he visto que es muy deficiente en los servicios de salud, por eso tengo que ir a la capital sobre todo cuando se trata de una operación que involucre mi salud.

En el camino no me duermo, prefiero leer un cuento corto del libro en curso, una vez que salimos de Querétaro y el paisaje se torna más verde, menos agreste y más amigable a la vista escucho algo de Café Tacvba mientras alcanzo a apreciar que algunas de las flores silvestres de color violeta comienzan a salir a la orilla de la carretera. Mi novia me acompaña pero está dormida, solo la abrazo un poco para no despertarla mientras aprecio la vida mientras viajo en ese camión de primera clase, escucho rock pop y veo el paisaje.

La operación para el desvío del tabique de mi nariz es una operación sencilla y no debería preocuparme, sobre todo si careciera de los conocimientos de los posibles riesgos que puedan salir , lo malo que por las experiencias pasadas sé que cualquier operación puede involucrar el riesgo de perder mi vida. Son muchas variables involucradas;  una falla y si el doctor no está tan capacitado, puede desencadenar a finales fatales. La anestesia general te desconecta de este mundo y es algo que nunca lo había experimentado.

Llego al hospital, ya están esperando mis padres y eso me tranquiliza. Hago el alta con los datos del seguro y con mi papá para dar su nombre si algo pasa. Protocolos del hospital que uno no se imagina que pueden ser los que determinan acciones futuras mientras uno no esté ya en este mundo. El seguro que pago me permite que la cirugía se realice en un buen hospital. Al menos si mi trabajo es delicado y lleno de presión, que mi muerte se atienda con la posible descencia de buenos servicios médicos y no con jetas enojadas de enfermeras frustradas para los servicios públicos.

No tardaron ni 30min de que estuviera en la sala de espera cuando me llaman para subir al consultorio. No sé si es su protocolo pero lo hacen todo rápido como para no tener tiempo de decir “Hasta el rato” a la gente que te acompaña. Solo permiten a un familiar que te acompañe. Yo preferiría que fuera mi mamá, pero sé que si por cualquier cosa que salga mal, ella pudiera perder el control más fácilmente, además que creo que le debo más consideración a mi papá y por eso lo elijo para que él sea quien me acompañe.

Al subir a la sala de preparación, una cama con cajones y paredes muy estrechas me sofocan un poco, aún subí con mi mochila pensando que todavía había que hacer más trámites o firmas. Ya no fué necesario; entra una enfermera y me indica que vista la famosa bata de hospitalen la que hace que se te vea todo el trasero, quitándome toda la ropa y accesorios incluía la ropa interior aunque la operación sea de la nariz. El tiempo en ese momento pasa más rápido de lo normal, el ritual del despojo de mi ropa me es familiar y lo hago exacto como si fuera a nadar, pero cuando estoy en los calcetines la enfermera vuelve a entrar ya con el suero y la jeringa para comenzar la “canalización”.


Pido un minuto para ir la baño, sé que después de eso es más difícil hacer cualquier función por más básica que sea como ir al baño. Me colocan mi brazalete de identificación donde vienen mis datos personales y tipo de sangre; por mi vida en el DF sé que eso sirve por si hay un terremoto y si quedo atrapado, puedan identificar mi cuerpo. Cuando identifican la vena por la cual introducirán el catéter y finalmente sientes la aguja, es cuando sabes que es el principio de un pequeño calvario en el que te someterás, el primer dolor que sientes de una serie de muchos más que haras recordar que debe existir un Dios para sentir un poco de consuelo. Si esta operación va bien, no sentiré tanto esa necesidad de Fé y aún seguiré bromeando sobre el “jefazo”.

Me recuesto en una cama que la siento angosta (Já) y la enfermera se va a confirmar mi acceso a la sala de operaciones. Tomo mi celular y apenas me dá tiempo de poner lo que podría ser el último estatus en el Facebook indicando la ubicación del hospital dónde me encuentro:

“El Jefe me ha retado a otra partida de ajedrez; si gano otra vez, me castigará regresándome a este mundo como castigo, como cuando nací. Así que espero verlos al rato. ;-)”
   

domingo, agosto 24, 2014

Con el agua hasta el cuello.



No quería dejar pasar este año por completo sin publicar algo en el blog. De todos modos este es mi espacio que utilizo para el desahogo de las cosas que pienso y que me pasan. He sentido el peso que provoca el no poder externar cosas que para mí son importantes.  Agradezco a lo que han seguido este blog por esperar por meses al menos un indicio de vida en este blog, espero poder contar con pequeños lapsos de tiempo para poder publicar todo lo que me ha pasado en poco más de un año.



Creo publicaré sólo lo más sobresaliente, ahora mi vida es otro caos y necesito un tiempo a solas, pero las responsabilidades que uno va adquiriendo con el tiempo hace que un rato a solas y de quietud sean un lujo que ya no me es posible pagar tan seguido.



Aun me falta poner el final de mi viaje a Las Vegas, ya no pasó algo tan chido como los días anteriores pero igual forma parte del viaje; pero de las cosas relevantes de año pasado es mi operación de nariz, un incidente de salud con mi madre, el primer viaje a Boston y el desastre emocional que tuve en diciembre. Esa serie de acontecimientos me han arrastrado hasta lo que hoy en día tengo y que me siento tan sofocado y ahogado que ahora no sé ni cómo quitar todos estos sentimientos de impotencia.



Afortunadamente la salud conmigo y la gente que quiero está bien, eso es lo más importante y estoy consciente que después de eso, todo lo demás es lo de menos. Pero esas cosas que son “menos” llegan a ser tan importantes ya en tu vida diaria que hace que me sienta ahogado. Me doy palmaditas en la espalda diciendo: “Cosas similares ya han pasado y te han servido y haz salido avante, vas a ver que esta temporada es algo similar; con el agua hasta el cuello, lo único que tienes que hacer es seguir nadando sin desesperarte para no cansarte”.



viernes, junio 28, 2013

Incertidumbre preoperatoria.

Hago una pausa con lo de mi relato de Las Vegas. Pero he llegado al punto sobre el extraño sangrado de nariz que tuve allá.

Desde hace unos meses, creo que desde Agosto del año pasado, me sentía más mormado de la nariz. Al salir de nadar se intensificaba la molestia ya que había veces en que me despertaba a mitad de la noche solamente a estornudar. Pero lo tenía controlado porque pensaba que quizá era solo una reacción alérgica al cloro o a algún químico que el echan a la alberca.

En diciembre me enfermé de gripa y con todo el maratón de convivios, alcohol y desvelos comunes de fin de año, me sentía cada vez más congestionado y en enero me enfermé nuevamente de gripa. Pero ese sangrado de la nariz en Las Vegas fue lo que se me hizo muy raro y aún ahí pensé que era por la fatiga, el estrés que apenas se me estaba quitando y las recientes gripas. En febrero y marzo enfermé nuevamente de gripitas molestas y ya todo aquel que hablaba conmigo, sobre todo por teléfono, asumía que estaba enfermo por la forma en que me escuchaba.

Decidí ir al doctor para saber si me estaba haciendo alérgico a algo ya que mi congestión nasal era permanente e iba incrementándose al pasar el tiempo. Pero no fue una alergia, me canalizaron con el otorrinolaringólogo para confirmar lo que sospechaban.
--------

Alguna vez mi mamá me platicó que de niño me había dado un gran golpe. Estaba “caminando” en la andadera y el piso de la casa no era para nada plano ni liso, es más, casi ni teníamos piso decente, estaba lleno de chipotes y en el patio era solo un lote baldío. Pues un día la andadera se atoró con una de esas piedras y con el impulso que yo tenía hizo que se volteara haciendo un efecto de látigo, impactando mi cara con un chipote del piso. El golpe me hizo (además de idiota) un “triángulo místico” en el lóbulo frontal de mi cráneo que se ve más conforme me quedo más calvo. Pero no sabía que el golpe también había afectado mi nariz. 


---

Con mi primer pago de beca cuando estaba en el nivel medio superior fue destinada para unos walkmans para evitar escuchar la basura de la música banda que comenzaba a ponerse de moda en las estaciones que sintonizaban los microbuses. Pero el segundo pago de beca se destinó a la compra de lentes que necesitaba pero por falta de dinero no podía comprarlos. Cuando me los entregaron el optometrista se dio cuenta de la desviación que tenía en el tabique de la nariz, yo casi no lo notaba y no me había percatado. Acomodó los lentes nuevos (los enchuecó) para que quedaran horizontales con mi cara.

--

Una de las primeras mujeres que se enamoraba de mi, de esas veces que parece que estudian cada parte de la cara, se percató y lo dijo con sorpresa que tenía la nariz chueca, casi no se notaba pero viéndola detenidamente se apreciaba el defecto. Todo por el producto de esa caída cuando aún ni podía ni caminar sólo.

--------


La nariz y las orejas son las partes del ser humano que nunca dejan de crecer, el diagnóstico del doctor fue Pansinusitis crónica producida por el desvío del tabique que afecta directamente los cornetes produciendo una obstrucción del 90% del lado derecho y un 60% del lado izquierdo de los senos paranasales.. o algo así.

Solución?
  • Cirugía endoscópica de senos.
  • Septoplastía.
  • Escisión de cornetes parcial o completa.

Las experiencias  en operaciones que involucran anestesia general no han sido buenas, al contrario, como los lectores antiguos sabrán, han sido traumantes y sé muy bien que, aunque la cirugía es muy sencilla, siempre hay un riesgo y nos ha tocado vivir esa pequeña probabilidad de riesgo de que no ha salido nada bien (aquel fatídico marzo del 2010). Es inevitable que me ponga nervioso ya que por esas experiencias sé que hay también una posibilidad de que no salga de la sala de operaciones y sean mis últimas horas en este mundo. Pero debo mantenerme ecuánime para no espantar a las personas a mi alrededor y sólo tomar como ejemplo la valentía de mi novia.

No sé qué vaya a pasar mañana, ni mucho menos cómo me voy a sentir después de la operación. Me imagino que los primeros días serán muy dolorosos pero espero el martes poder regresar a trabajar con normalidad, tengo muchos pendientes y por una cirugía pequeña no debe detenerme. Sólo sé que contaré con las personas que me aman y estarán conmigo cuando me despida de ellos para entrar al quirófano.

Mañana me dirán que cuente del uno al diez cuando me estén aplicando la anestesia; y yo diré...

Un, deux, trois, cinq, sept, onze, treize, dix-sept, dix-neuf, vingt-trois…

Vegas (Desgaste físico).

Rumbo al hotel, aún temprano de mañana, mi amigo me marco al teléfono del trabajo solo para saber si estaba bien. Nos quedamos de ver en el Buffet del Hotel Wynn, aún sin saber eso de los buffets me extrañó que fuera en un hotel diferente al nuestro. Llegando al wynn me enamoré de ese hotel, tendencias orientales pero se notaba que era mucho el cambio de clase que reflejaba, aún me perdía dentro de los hoteles y no sabía dónde caminar estando dentro de sus casinos ya que de un lado tienen las recepciones, luego se encuentran los teatros, a las boutiques y a los restaurants.

Aún no había tenido la oportunidad de probar mi suerte en algún casino, pero ese casino me gustó para comenzar ya que las “meseras” que están en el casino eran tan bonitas y vestidas tan sensuales y elegantes que me invitaba a gastar dinero por el simple hecho de estar ahí.







El buffet estaba más caro, pero también era de más lujo. En la comida más elaborada y los postres se notaba que el gasto bien valía la pena. Mi amigo me ahorró la pena de decirle que ya no lo acompañaría en todo el día a su expo porno, eso ya lo había decidido desde el día anterior pero él fue quien sólo reafirmo mi respuesta. No hubo enojo ni presión ni nada, al final era mi dinero que había gastado de más por pagar los tres días de entrada. Le comenté que sólo quería cambiarme, ducharme y caminar por casi toda a la Strip para conocer lo más posible, hotel por hotel, que ofrecía esa ciudad.

Mi deseo lo hizo sonreír ya que digo que el trayecto era muy largo y que las distancias se hacen engañosas porque es muy difícil recorrer esa distancia. Él no conoce la cantidad de distancias que he caminado, así que no me espanté. Lo que sí es que contaba otra vez con mi presencia en la noche para ir a un table dance(no le bastaba la expo). Le mentí diciendo que una amiga que vive en Phoenix iría a visitarme al decirle que andaba por ahí. Lógico que no era cierto, pero no quería compañía esa noche, como siempre en mis vacaciones me dan ganas de estar un buen rato solo, y si no es con una mujer, mejor camino y conozco las cosas a mi propia velocidad.

Llegué al hotel, me duché y el cansancio ahora sí sentía que me afectaba más. Una semana antes de ir me había enfermado de un catarro y sentía que estaba empeorando porque sentía mi nariz muy mal.  Estuve tentado a dormir, pero era de día y yo casi no duermo cuando hay sol y mucho menos estando en un lugar nuevo por descubrir. Así que salí a caminar y conocer y aprovechar los posibles rincones que había.

Al llegar a la recepción estaba también le módulo de venta de boletos para los espectáculos que hay en la ciudad. Como tendría mi noche solo, tenía que comprar aquellas funciones que me llaman la atención y que posiblemente cuando regrese algún día acompañado no pueda ver. Los únicos que se acomodaron a mis horarios era el Zumanity que es un espectáculo erótico del Cirque du Soleil y un espectáculo de rock llamado “Rock of Ages”.

Me puse a caminar y al primero que llegué fue al Wynn, tomé las respectivas fotos, cómo me gustó ese lugar. Después al Venetian, creo ahí me tardé más. Pude ver que irónicamente los lujos que dá ese hotel en la “ciudad del pecado” (Las Vegas) son muy similares a la Ciudad Santa (Vaticano); solo que en Las Vegas, esos lujos son accesibles para cualquiera que tenga el dinero de ir allá y en el vaticano son en su mayoría pasillos restringidos.








Caminé por todo el día, se sentía frio pero a pesar de eso quise comprar lo que la mayoría en las calles consumía, una especie de nieves de colores en yardas y con bebidas alcohólicas. Pedí una que tenía moras y vodka. Conocí el Flamingo, el Paris, el Planet Holliwood, el Aria, el Cosmopolitan, el New York. Seguí mis impulsos consumistas al comprar recuerdos de las tiendas de la CocaCola, M&M, Playeras de TBBT en el New York y recuerdos varios típicos. Finalmente el resto del tiempo me la pasé conociendo el interior del Bellagio y claro, estuve al menos hora y media viendo sus fuentes.

Ya oscuro, regresé al hotel para quitarme los tenis y vestir más apropiadamente para ver Zumanity, me llamó la atención ver desnudos con acrobacias con la calidad que da el Cirque du Soliel. También me gustó mucho, el concepto es muy interesante y es muy divertido, muy entretenido.

Saliendo, me dirigí al Venetian para ver el “Rock of Ages”… y la verdad me esperaba otra cosa, pero es sólo una obra musical con canciones de rock pop. Eso me pasa por no tener tiempo de investigar bien. Me aburrió y también el cansancio al fin me derribó, creo que me dormí casi la segunda mitad del espectáculo. Desperté cuando estaba la canción por excelencia de Glee (imaginen nada más en lo que me metí). Bueno, salí y ahora sí, completamente cansado de no dormir casi nada en 3 o 4 días, llegué  a mi cuarto y al desvestirme sucedió algo que sólo me había pasado en días calurosos y enfermo de gripa. Una hemorragia nasal.

Se me hizo muy raro ya que con el frío nunca había sufrido de hemorragias nasales, al contrario, sentía que eso era muy difícil. Tardó unos 20 minutos en parar la hemorragia, yo pensé que era una reacción de mi cuerpo al gritar por descanso, para tener horas completas de sueño y al fin descansar. Como mi amigo iba a tener un tour fuera de Las Vegas, no tendría que acompañarlo al buffet, al fin podría despertarme hasta tarde para recobrar fuerzas. Hice lo propio, apagué todo indicio de comunicación, desprogramé las alarmas, cerré cortinas y puse el letrero de no molestar. Tenía que recuperar fuerzas porque ese sangrado de la nariz no era normal.

Ese detalle fue el detonante de lo que ahora me hace sentir muy nervioso… Lo explicaré mañana en otro post.