lunes, febrero 08, 2010

Los Juegos Olímpicos en Vancouver 2010.


Desde niño a mi no me ha llamado nada la atención el futbol, siempre se me ha hecho un jueguito muy lento a lo que pudiera ser y sobre todo el fútbol mexicano. Además que solo les preocupa la obtención de dinero fácil de la gente sin que alienten a verdaderos talentos que pudieran trascender en el futuro. Las marrullerías que se ven a nivel profesional, en donde con un toquecito es suficiente para tirarse al suelo, llorar y gritar como si ahí mismo estuvieran pariendo un chamaco. No hay comparación con los deportes reales con el futbol americano o mejor aún, el Rugby.

Me cagaba de sobremanera que en la escuela, el profesor huevón de educación física solo nos diera una pinche pelotita para que todos mis compañeros idiotas se emocionaran y nos pusiéramos a jugar futbol sin ningún entrenamiento o disciplina mientras que el profesor se ausentaba. Yo no era malo en el futbol, siempre me gustaba esta de defensa porque por mi no pasaban aquellos que acosaran mi portería. Pero igual de delantero me movía con facilidad porque en realidad se me hace un deporte fácil y por ello, sin chiste.

Desde niño siempre me gustaron otros deportes; el atletismo, el kung-fu y la natación fueron las disciplinas en donde me desarrollé. Sobre todo la última, que sin duda serán temas de posts futuros. El chiste es que, para mi, el evento de mayor trascendencia mundial y de celebración siempre han sido los Juegos Olímpicos. Sobre todo porque ahí se demuestra que alcanzar una medalla es producto de mucho esfuerzo y entrenamiento a lo largo de muchos años y que no hay cabida a errores, la presión es demasiada y muchas veces se han perdido medallas por el más mínimo error.

Sin duda, si de niño hubiera nacido en algún país primer mundista en donde existiera al acceso fácil a la nieve, me hubiera gustado practicar algún deporte invernal. Estoy seguro que sería el ski alpino o el snowboard, quizá a esta edad ya me interesaría más por el Cross Country. Es por ello, que desde que supe que los olímpicos del 2010 se celebrarían en Vancouver, me propuse de meta no faltar a esa celebración. De ser posible hasta llevar a mis papás que igual comparten esa afición por las olimpiadas.



Todavía el año pasado tenía una pequeña esperanza en asistir, aunque no llevara a mi familia, pero estar presente en esa celebración y celebrar en el frío y jugar con la nieve. Pero no podré, principalmente por problema conocido de mi novia. Y me da coraje y no lo puedo manifestar con nadie por las reglas sociales y morales que implican el quejarse por no cumplir mi sueño de años por atender a mi novia enferma y que peligra si no le trasplantan un riñón.

Y es que no estaría así si se hubiera atendido desde hace dos años que fue cuando se le diagnosticaron eso. O por lo menos que me dijera cuánto se va a gastar por la cirugía o solo el saber que podré gastar esa cantidad de dinero sin que ella se sintiera mal de que podría yo hacer las cosa que quiero y ella, por motivos de salud, no puede. A la fecha aún no sé cuánto se va a gastar ni cuándo va a ser la cirugía, y lo peor, no sé si voy a ver los juegos en mi televisión con pantalla plana comprada explícitamente para ese fin, porque no cuento con conexión de televisión por cable por no pagarlo pensando que ya viviría en otra casa mientras ella se recuperaba de la cirugía.

Si en este momento, así como me siento de frustrado, me dijeran que tengo acceso a una máquina del tiempo para viajar al pasado y corregir algo que hubiera hecho. Creo que haría lo posible por salir más temprano o más tarde de la oficina, esa vez que te ví esperando el microbus y me ofrecí en darte un “raid” a tu casa.



3 comentarios:

Pleia dijo...

mmm.... no se que decir.
Hasta cierto punto te quieres ver y sentir no egoista, no?, pero muy por el fondo te duele.
Se que un plan así tan importante para ti se ve frustrado por otras circuntancias no ha de ser fácil, pero aún así el preferir jamás haberla conocido para no tener ese conflicto si se leyó muy feo. Tal vez no la quieres tanto como crees.
Siento que a lo mejor no te debería dolería tanto el dejar ese sueño de ir a Vancouver por estar a su lado.
Voy a serte sincera que cuando estabas platicando lo de las olimpiadas me emocioné. Cuando fui a Canadá ya había mucha publicidad de las olimpiadas y ganas no me hubieran faltado si tuviera el dinero de escaparme.
Creo que si deberias de considerar si puedes vivir con el hecho de no ir y no estar resentido con tu novia por siempre.
Tal vez tengo que estar en tus zapatos para comprender perfectamente que estas sintiendo.
Por el momento me gustaría que no te sintieras con coraje, puede ser tristeza o decepción, pero siempre habran otras olimpiadas invernales, no?
ANIMO, un abrazo muy fuerte !!!

gabo dijo...

Está claro que ya no quieres a tu novia, aunque sientes que no la puedes dejar con el paquetote que es que luche sola por su vida.

Ánimo, tu novia se va a recuperar y de ahí en fuera se hará lo que tú digas.

Cuervo del D.F. dijo...

Muchas gracias por su apoyo.

Pleia: Yo creo que el “daño” ya está hecho, es muy triste reconocerlo pero esa es la verdad. Habrá otros juegos olímpicos pero lo veo más difícil poder ir (el prox. será en Rusia) ya que no tendría la edad que tengo ahora ni el poder adquisitivo que tengo ahora ni la falta de responsabilidades. Esos olímpicos, además de ser idóneos por la cercanía y por ser el país que más me gustaría visitar. También visitaría amigos y no me saldría tan caro un hospedaje en estas fechas. Mas adelante escribiré post del porqué se pudo evitar todo esto.

Gab. La verdad no creo que la quiera o no, simplemente es la desesperación de la situación que me hace sentir esto y por ello la existencia del blog en donde puedo expresar cosas profundas en mi mente que normalmente no las diría. No solo han sido el hecho de no asistir a estas olimpiadas, si no que son muchísimas cosas que he sacrificado por ella y a veces me desespera el hecho de no poderlas hacer por cuestiones morales. Pero, como dices, tengo la esperanza de que una vez que pase esto pueda hacer y deshacer mi vida a mi gusto.