jueves, mayo 19, 2011

Debo terminar.


Cuando era muy joven, se me hacía fácil incluirme en cualquier actividad que se me atravesara en el camino, de niño llevé mucho tiempo entrenando kung-fu y Natación. Tenía buenos maestros y adquirir mucha disciplina en esos deportes.

Llego alguna decisión del gobierno y nos cerró el único deportivo de Neza que solventaba éstos deportes. Después de eso, perdí un poco la capacidad de disciplina que lleva cualquier cosa que requiera de esfuerzo y aprendizaje. Con excepción de la escuela, en donde siempre fui un nerd saca 10 en todo. Las demás cosas que intentaba aprender siempre terminaba por aburrirme y dejarlo casi de un día para otro. Y no es que me fuera mal, porque hasta los instructores se extrañaban de que me iba muy bien pero de un día para otro ya no iba.

De las primeras cosas que me acuerdo que las dejé fue un curso para aprender náhuatl, era en la secundaria y me llamaba mucho la atención, pero creo que le hacía falta dinamismo en clase o ver temas nuevos, eso provocó que me aburriera y dejé de ir. Recuerdo que me iba con un amigo de mi casa a la escuela y un sábado por la mañana, mientras él me esperaba en la esquina, de plano salí en pijama para decirle que ya no iba a ir.

Después vinieron actividades que igual, por cualquier pretexto las dejé pendientes. La “Banda de guerra” de la escuela, el equipo de ortografía (y verán que eso sí tuvo consecuencias en el presente), las olimpiadas de matemáticas, Futbol Americano, escalada en roca y muchas otras actividades que la verdad ya ni recuerdo bien. Pero de las cosas que sí me interesaron y que hice lo posible por terminarlas fue el aprendizaje de inglés, clases de maestría que tomaba para hacer mi “tesis” en la universidad, diversos cursos extracurriculares sobre ciencia y cómputo, La maestría y principios del idioma Francés.

Pero me quedó un pequeño trauma, siempre me he sentido mal por aquellas cosas que no las he terminado del todo, sea un libro, una película, o hasta un videojuego, por muy malos que sean tengo que terminar lo que empiezo. Creo que he adquirido una cierta obsesión por terminar las cosas que dejo pendientes antes de aventurarme en algo nuevo y no puedo dar los siguientes pasos hasta que las termine por completo.

Tengo ganas de que al fin me pueda meter a clases de piano (que desde niño siempre lo he querido), tengo ganas de aprender bien Francés, de viajar a otros países, de desarrollar nuevos proyectos pero no puedo porque siento como si tratara de caminar pero estuviera amarrado a unas ligas en el suelo que, si no termino de cortarlas, no pueda ser libre e ir a cualquier lugar que me plazca.

Por todo lo que pasó con mi novia (que al momento va evolucionando bien y está en recuperación normal). me paró en seco de las actividades que ya tenía en ese entonces. De la más importante es la tesis; pero antes de la tesis hay otra cosa que, aunque no son importantes para los demás, es importante para mí el poder terminarlas antes de seguir con la tesis. Este pendiente inmediato es el armado de dos rompecabezas. Que su historia se explicará para el siguiente post.

Mientras, a hacer otras cosas complementarias.


2 comentarios:

Pleia dijo...

Cuando comenzamos a realizar lo que nos gusto, esos pequeños placeres es cuando nos volvemos a encontrar. Ojalá pronto puedas regresar y comenzar esas actividades que te llenan :D
:*

Cuervo del D.F. dijo...

Jeje siii!!!!..

En principio, ya sin tener ese gran peso de encima que tenía, ya es un gran gran alivio. Ahora a retomar poco a poco el camino que dejé.

Saludos!