jueves, junio 06, 2013

Viejas de vecindad.

Hace menos de un año me endrogué con un pequeño departamento en una nueva colonia popular de Pueblétaro. La verdad no quiero seguir en este desierto y sobre todo en estas épocas de calor es donde más pienso en irme de aquí, pero viéndolo con realidad, puede que ya me quede acá por mucho más tiempo. Después de más de 8 años creo que me dolió seguir pagando rentas con la esperanza de regresar al DF. Ahora mejor decidí en que el dinero destinado a la renta mejor lo pago para un departamentito mío.

Las casas en Pueblétaro está sobrevaluadas y son muy caras. Pero aún pude encontrar un lugar barato y común. El precio más caro que tengo que pagar es la propia convivencia con los vecinas, ya que, al ser la mayoría de bajos recursos, se meten en más problemas y más chismes de lo acostumbrado. Con  esto no quiero decir que esto es una regla, yo mismo vengo de la pobreza pero no tuve el comportamiento general de gritar a los vecinos, estar en el chisme y sentirse atacado por cualquier decisión que se tome en conjunto.

En mi caso, prácticamente el departamento sólo lo utilizo para dormir. Todo el día estoy en el trabajo y al llegar cansado, solo quiero leer y dormir, sin importarme nada de los vecinos. No faltan los vecinos que creen que tienen una super casa y que por más alto que pongan el volumen de su estéreo a ritmo de música banda, no se va a escuchar más allá de su cuarto. También las vecinas chismosas que saben bien a qué hora llegan, a qué hora se van, quien llegó, como se vistió, etc. Y estas personas son las de menos recursos y más conflictivas, los hijos de estas señoras son los que están en bola con amigos a altas horas de la noche y no quieren ser molestados a pesar de que hacen ruido y eso ocasiona que nos entre la desconfianza.

Antier llegué temprano del trabajo (a las 8:15pm) y para mi sorpresa encontré que ya había una junta, creen que todos estamos todo el día en casa porque según el aviso se puso ese día en la mañana y todos lo vieron. Yo me incorporé y me enteré de los chismes más relevantes. En la mañana se habían peleado dos señoras por causas que desconocí y no me quisieron contar, pero la pelea estuvo al grado de jalar de los pelos y puños. Una de las señoras era la más quejosa porque decía que otra señora la filmó en vez de intentar separarlas y que no le gustó que llamaran a la policía porque está en la calle de su casa. Tanto que según ella demandó a la señora que filmaba el suceso (no sé qué abogado la apoyaría) pero fue muy contundente que ella ya estaba cansada de que siempre le echaran a la policía a sus hijos y a ella por “pequeñeces” como esas.

Esa junta duro más de dos horas, platicando el mismo tema una y otra vez. Valoré el tener siempre actividades en las que ocuparme en vez de estar todo el día en casa sin hacer nada y buscarme problemas de a gratis como los vecinos. Creo que a esas juntas dejaré de asistir o sólo estaré presente en un lapso no mayor de una hora. Mi tiempo es mucho más valioso que los nuevos chismes de la privada.
 


Ya me hace sentir más viejo teniendo estas nuevas situaciones.

2 comentarios:

Pleia dijo...

Eso de las juntas vecinales es un show. Un día estuvimos hasta cinco horas. Hay vecinos muy revoltosos y que solo van a exigir y no proponer.

Y ahora si aplicaré el "te lo dije" , ya hasta compraste depa en Qro. Ni modo, Querétaro aunque lo odies tanto es el que te está dando de comer xD
Ya no se enoje amiguito! :D

Cuervo del D.F. dijo...

Es lo que dá de comer, me aprovecho de que la gente no sabe tanto y me sacrifico en vivir aquí.

Algo así como los contratistas gringos en Iraq, solo están por el dinero apesar que no les gusta estar ahí ;-)