Ya casi a mis últimos días en el viejo continente, en los días que restaban quería ver lo que pudiera de París. Hay tanto que ver en esa ciudad que yo creo que una semana completa no alcanzaría para disfrutar plenamente.
Planeé ese día para ver dos de las cosas que tenía pendientes, el Sacré Cœur y el Museo d'Orsay. Decidí ir por la mañana a la basílica y en la tarde al museo.
La basílica, que traducida al español es la del "Sagrado corazón", tiene una arquitectura que me gustó mucho y que la verdad no sabía de su existencia antes de mis clases de francés, y eso porque en la portada del primer libro venía parte de la fachada de la basílica.

Estando un rato se admira el arte que tiene en el techo, vale mucho la pena. Traté de no demorarme mucho ahí ya que el museo me llamaba más la atención pero además, me tardé más tiempo en escoger regalitos a mis amigos(as). Como TIP les comento que si quieren souvenirs como playeras, llaveritos, gorras, boinas, tazas, etc que estamos acostumbrados a adquirir y a precios mucho más baratos que los que venden en la cercanía de la Torre Eiffel, el Louvre o la iglesia de Notre Dame. Precisamente está toda una cuadra llena de tienditas que venden todo esto en la calle que está entre la estación del metro y la basílica del Sacré Cœur.
Después ya me dirigí al museo d'Orsay. Es éste museo está el arte no tan antiguo como en el Louvre, pero sí hay muchas piezas muy bellas y arte impresionista como algunos cuadros de Van Gogh y Monet.
La arquitectura del museo es muy bella ya que antes de ser museo era una estación de ferrocarriles.

Y por supuesto, al ser arte más reciente, las obras están ya muy interesantes… les dejo estos cuadros muy bien pintados y sobre todo del arte que se puede apreciar en ellos. Así que si los cachan viendo pornografía en la computadora bien pueden decir que es el arte del museo d'Orsay en París.


Lógicamente el tiempo no me alcanzó y nos sacaron del museo. Como no había comido, me fui a comprar un panini y una refresco que ya había localizado un lugar en donde estaba más barato que en todos los que había visto. Muy cerca de la universidad de la Sorbona y al comenzar la calle que le dicen coloquialmente "la calle de los bichos", que porque la comida allí puede darte bichos en el estómago.
Si yo he comido los tacos del metro Hidalgo o de algún otro paradero y no me ha pasado mucho, pues creo que mi estómago ya está muy curtido para poder comer ese tipo de comida que en definitiva se ve más higiénica. El precio del panini (baguette con queso y jamón) y del refresco era de 2.5 euros (una ganga).
En la noche decidí caminar nuevamente por los campos Elíseos. Recorriéndolo por última vez deseando regresar en un futuro.
Me levanté muy temprano, tenía un cuarto para mi solito, así que sin pudor ni nada me dirijo desnudo a bañar. Bajo a desayunar, no muy bueno el desayuno como los hostales anteriores pero cumplió su cometido (pan, mermelada, chocolate y el clásico cuernito con jamón). Me dirigí al metro y luego a la estación de trenes.
Tomé el tren para que me llevara a donde se encuentra el palacio de Versalles. Creí que era como los trenes que van de "pueblo en pueblo" en donde ya ni era necesario comprar boleto porque el pase que tenía ya lo cubría. En este caso debí acercarme a la taquilla, mostrar el pase y me dan gratis el boleto, éste boleto sirve más bien para salir de la estación una vez llegado al destino. Debido a que no lo hice, una vez llegando a la estación me dí cuneta que las salidas eran reguladas como en el metro de acá del DF. Si no inserto el boleto no me deja salir.
Me salió lo chilango y aproveché el momento en que nadie me viera para "saltarme" ese torniquete. No había vigilante ni nadie que me dejara salir al mostrar mi "eurail pass".
Al llegar ya se veía que el palacio es enorme!. Las filas para entrar no eran tan grandes, sobre todo para los extranjeros. Al comprar el boleto de entrada dan el mapa y la misma gente da consejos y en tu propio idioma!!.. Esos señores son políglotas para dar un buen servicio al turista.
Vaya lujos que uno ve dentro de ese palacio, caminar y caminar y caminar y todo el palacio está lleno de maravillas. La capilla y los rituales que hacían los reyes (explicados por los guías) son impresionantes. El palacio tiene una sala de ópera y además hay otra salita (de opera) exclusivamente el los aposentos de la María Antonieta que están fuera del palacio.
Como 3 horas duré caminando dentro del palacio creyendo que era lo mejor de esa visita, pero faltaba recorrer los jardines. La verdad desde el principio lo vi muy grande pero nada que no fuera alcanzable caminarlo. Hay un trasporte de "trencito" que lleva desde el palacio hasta los aposentos de la María Antonieta y pasa por las fuentes y todo. Yo como ya ahorraba los euros porque comencé ya a ser más cauteloso sabiendo que regresando a México no tendría trabajo, decidí conocer todo A PIE.

Los jardines y las fuentes son hermosos. Es un deleite caminar por ahí pero creo que solo de ida. Tan solo con llegar a la mitad de los jardines me hice aproximadamente 30 minutos de camino sin detenerme. El sol ya lo sentía muy fuerte conforme daba cada paso. Al llegar a los jardines de María Antonieta veo que toda la caminada valió la pena ya que no solo son "cuartos" si no que también tiene su propio jardín exclusivo (y hermoso) con su propia villa privada y a "escala" porque las casa son mas pequeñas de lo normal, solo son de ornato.

Para cuando terminé de recorrer esa zona, ya eran como las 2:00pm, tenía una sed como muy pocas veces la he sentido, había un carrito vendiendo botellas de agua de medio litro y que me acerco a preguntar.. y pues no.. a pesar de la sed no quise comprarla porque una botella de agua de 500ml no cuesta 6 euros!!! Al acercarme a la sombra para descansar un poco, vi que la mayoría de los turistas pensaba como yo y todos estaban haciendo una cola (de mínimo 7 personas) para tomar directamente de una llave de agua potable. De esas que uno encuentra así fuera de una casa.

Por la sed, el calor y la falta de euros a todos se nos quitó el asco de ver que todo mundo tomaba de la llave; me formé también. El agua salía fresca y me supo muy rica, toda una salvación, me la puse también en mi cabeza y cuello para refrescarme. Todos hacían lo mismo.

Después de esa hidratación, quedaba el camino de regreso y visitar todos los demás "jardines" que comprende Versalles. Cada uno muy hermoso pero vaya que fue mucho mucho mucho caminar.

Al final, ya al salir me sentía tan cansado y acalorado que por primera vez en mi vida me odié a mí mismo por hacerme caminar tanto. Si vuelvo a ir algún día ahuevo que pago el pinche trencito. Casi sin fuerzas y muy fastidiado, cayéndome gordo a mi propia persona comprendí lo que sienten los demás al viajar conmigo y hacerlos caminar mas allá de sus límites. Desde ese día me prometí ser más conciente en mis viajes cuando lo hago con otras personas. Por eso mejor viajar solo, así solo me enojo conmigo mismo :
De regreso ahora sí fui por el boleto d el tren que me llevó directamente a París. Trasbordé en una estación del metro y ya al hostal, no sin antes compara algo de comer y tomar. Me sentía ya hasta como con temperatura alta por tanto esfuerzo en el día. Gocé de una pequeña botella de vino y atún con pan a la orilla del sena mientras anochecía.
A pesar de estar tan cansado, esa ciudad hace que olvides las penurias y te carga las pilas.
En vista de que Chamonix estaba de vacaciones y mi tiempo seguía trascurriendo, decidí continuar con mi viaje. De la estación de trenes podría tomar uno que es panorámico y pasa por los Alpes hasta llegar a Suiza. Quise tomar ese pero ya por el cansancio y que no escuché el despertador de mi reloj, me desperté tarde y ya ni hice el intento de alcanzar el tren.
Mi siguiente decisión era viajar a Ginebra. El tren que me podría llevar a una estación cercana y trasbordar era el mismo que también iba a Lyon para regresar a París.
Abordé el tren y al llegar al trasborde a Ginebra, no sé que me pasó pero ya no quise hacer el trasborde, me dí cuenta que me quedaban ya pocos días y quería conocer muchas cosas que me faltó de conocer en París. Además que trasbordar y cargar todas mis cosas se me hacía ya pesado y requería mucho esfuerzo. Sobre todo cargar la espada comprada en Toledo, era un tanto estorbosa.
El chiste fue que algo inusual en mí hizo que declinara conocer Ginebra y regresar a Lyon para luego llegar a París. Que sería mi último destino y por lo tanto tendría que ver mucho de las cosas que siempre habría querido visitar.
El camino fue tardado, y hasta dudaba si había tomado el tren correcto. Finalmente al llegar, compré el boleto a Paris al tren de alta velocidad. Me toco que saldría tres horas después. En los demás días no tuvimos muchos problemas de horarios o trenes saturados, pero esta vez me dieron hasta el tercer tren en la "lista" de salida, por eso fue mucha la espera.
Aproveché solo para salir y comer algo. Me gustó la ciudad, por lo único que pude ver. Comí una ensalada con vino y un guiso de res que sabía algo dulce.
Finalmente llegué a parís ya pasada la tarde. Solo me dio tiempo para buscar un hostal cerca de la iglesia de Notre Dame, en el MIJE Fauconnier. El hospedaje es algo barato, incluye el desayuno y tiene muchos otros servicios. No había mucha gente hospedada así que me asignaron un cuarto con 5 camas para mi solito. Dejé mis cosas en su paquetería y lo que quedaba de la tarde solo podía aprovecharlo visitando el "Barrio Latino" y dar una mirada, aunque sea por fuera de la famosa universidad de Paris. La "Sorbona"
No dejé de sentir un poco de envidia ver a los estudiantes entrando y saliendo de ahí así como el clásico cotorreo a la salida de la universidad. Me hubiera gustado mucho estudiar ahí en esa universidad con la trayectoria que tiene.
Al tratar de tomar fotografías me dí cuenta que estúpidamente había olvidado recargar las pilas, así que ese día no tomé ni una fotografía.
Finalmente, al entrar al metro me llevé una sorpresa por la forma en que está decorada esa estación. El techo tiene una especie de mural pero plasmadas las firmas de los grandes pensadores que han pisado esa universidad.


Regresé al hotel para dormir algo temprano y recobrar fuerzas. Al siguiente día planeaba visitar Versalles y según me decían que habría que caminar mucho.
Me desperté algo tarde. No tenía mucha prisa ya que Chamonix es relativamente pequeño para recorrerlo. Quería tomar clases de ski pero al ver que estaban en sus vacaciones pues no había ese servicio.
Descubrí un supermercado a una cuadra de mi hotel y ahora si me dispuse a comprar víveres para poder desayunar, comer y cenar de manera respetable y balanceada.
Yogurt con cereal, sándwiches y jugo fue mi desayuno. Me dirigí al teleférico para subir al 'Aiguille du Midi'. Nuevamente el que vendía los boletos me preguntó de mi lugar de origen y me da muchos ánimos el gusto que les da cuando les digo que soy de México. Me hizo un poco la plática sobre mi motivo de estar en eses lugares donde según él, casi no es visitado por Latinoamericanos.
El teleférico se lleno de turistas, incluyendo unas monjitas japonesas que hacías las clásicas expresiones que conocemos al sentir la emoción del viaje.

Vaya que va muy rápido el teleférico, pero casi no se siente la velocidad, lo que más se siente es el ascenso ya que varias veces tuvimos que destapar nuestros oídos por la clásica sensación que se tiene cuando estamos cambiando tan rápido de presión atmosférica.

Al fin pude tocar la nieve, ver aquellas montañas de cerca, sentir el frío del hielo en mi cara y meterme a túneles congelados. Estuve aproximadamente 5 horas en el mirador, viendo cada detalle de las montañas y al voltear al cielo, se puede ver un azul un poco más oscuro que el cielo que normalmente se ve a menor altura.

El mirador tiene una altura de 3,842 metros sobre el nivel del mar. Creo que ha sido lo más alto que he estado parado sobre la tierra. Ver de cerca el Mont Blac (la montaña mas alta de los Alpes) y apreciar la gran diferencia de barracas y colinas muy escarpadas a comparación de lo que estamos habituados en México me hacia sentir que efectivamente estaba muy lejos de mi país.

Por mí me hubiera quedado hasta que me bajaran, pero además de que había alerta de lluvia (que por cierto, sus predicciones son muy detalladas ya que mencionan el horario de la lluvia y hasta la velocidad del viento que se sentirá según la altura en que estén los alpinistas) me comencé a sentir un poco mareado y ya comenzaba a sentir ese frío penetrante del hielo al ponerme a la sombra.

Esos días de no comer bien hacían mella en mi estado físico. Una vez estando abajo visité los pocos comercios que estaban abiertos. Algunos de postales, compré suéteres muy livianos y muy abrigadores porque estaban en barata.
El resto de la tarde, con aquella llovizna y con el río que atraviesa la ciudad. Caminé para disfrutar cada parte de aquellos momentos.
El viaje de toda la noche no hubo ninguna novedad, había un libro por cada asiento y comencé a leerlo, pero creo que ni terminé una página y me ganó el sueño. Dormido tooodo el camino, me desperté solo media hora antes de llegar a París.
Para ir al poblado de Chamonix tenía que cambiarme de estación de trenes en Francia, tomar uno de alta velocidad que fuera a la ciudad de Lyon y de ahí tomar otros hasta llegar al poblado a pies del Mont Blanc. Éste poblado tenía prioridad en mi viaje.. me gusta muchos los paisajes montañosos y con nieve. Acá en México me gusta ir mucho a la marquesa (aunque sea a desayunar) o a acampar a las faldas del Iztaccihuatl.

Lógicamente allá pues sería completamente diferente ya que la cordillera montañosa de allá no tiene comparación con la de acá. Al llegar a Lyon transbordé de tren y me llevó a la estación de St. Germain. De ahí era tomar otro tren pero al parecer estaba en reparación, así que había camiones (gratis) que salían a cierto horario y a los distintos poblados dónde se supone pasa el tren antes de llegar a Chamonix.
Para esto ya eran como las 16:00, me tocó esperar a que llegaran los camiones y lo compartí con puro puberto que seguramente era la hora de su salida de la escuela. Al acercarme a mi destino, la verdad me estaba emocionando; ver aquellas montañas con nieve y el estilo de las casa hacían que me sintiera muy feliz, ya que por años, desde casi tengo memoria, quería conocer esos paisajes.
Es más, recordando en éste momento, creo que desde niño, la primera vez que ví la caricatura de Heidi fue que me llamaron la atención aquellas montañas.
Una vez llegando noté que ahí sería más distinto que en otros lugares ya que no se veía casi nada de turismo, es más, al irse el camión ya estaba completamente solo en esas calles. La mayoría de los negocios cerrados y nadie que pudiera dar informes. Consulté mi libro-guía y a comenzar a localizar un hotel de los que ahí mencionaba. Muchos de ellos estaban cerrados. Así que me fui a uno que se veía que posiblemente estuviera abierto.

Al tocar salió una muchacha que me ofreció un cuarto estándar. Según mi libro-guía ese hotel estaba clasificado como de tres estrellas. Era todo de madera y sí me gustó, sobre todo porque el cuarto que me dieron (ya que casi no había nadie hospedado) tenía la vista hacia los "Picos de Chamonix".

Rápidamente me bañé (porque no había tenido oportunidad de bañarme en todo el día) y salí a conocer el pueblo porque estaba atardeciendo. Recorrí las calles vacías y al notar que no había casi nada abierto, solo me fui a comer a un McDonalds.
Al sentir el frío en la noche, no me quedó de otra que ir al hotel, hacerle la plática a la recepcionista la cual me dijo que precisamente esa semana eran algo así como las únicas vacaciones de esa ciudad ya que recién habían terminado las actividades alpinas invernales. Esa era la razón de la ausencia de gente y de muchos negocios cerrados.
No me quedó de otra que ya dirigirme a mi cuarto y dormir. A pesar que casi todo estaba cerrado, el teleférico al Mont Blanc seguía abierto y el siguiente día me dirigiría para allá.
Debido a la fiesta del día anterior.. y de los días anteriores, no me había dado tiempo de comprar mi boleto de tren para salir esa noche. Aún no me decidía a cual destino. Hice cuentas y sacrifiqué dirigirme a Granada para irme a los Alpes Franceses. En ese entonces le veía más posibilidad de volver a visitar España y ahora si desquitar todo lo que me faltó ver.
Me levanté temprano y no me importó la cruda ni ver nuevamente a mis compañeras de cuarto cambiarse. Me bañé, desayuné y arreglé mis cosas para salir de ahí. Tenía que dejar la mochila en paquetería de la estación del tren y el resto del día lo dedicaría a visitar el Parque Gaudí y en comprar los respectivos souvenirs ya previamente elegidos.
Al salir del Hostal noté que había mas puestos en la plaza y la calle a comparación de los días pasados, no le presté mucha atención y me fui directamente a la estación de trenes. Compré mi boleto y dejé mis cosas en paquetería. Al salir, una vieja me regala una flor!. Yo pues la verdad la cargué pero no sabía bien porqué fue ese gesto. Fui al parque y estuve muy a gusto viendo las formas y arquitectura caprichosa de aquel lugar.

Me tocó por fin ver un pequeño show de baile flamenco (al fin) y ya en la tarde tenía que recorrer los lugares que ya había identificado para comprar los souvenirs. Compré un abanico de madera pintado a mano para la Pocahontas, sabía que la tenía que ver porque regresando del viaje ya tendría suficiente tiempo para estar con ella algunos días.

Mi sentimiento de culpa afloró y pues no solo llevaba regales para mis "amigas", si no también tenía que llevarle algo a mi mamá. Le compré uno de esos "chales" medio finos, negro con flores rojas bordados finamente. El problema estuvo en ir a comprar una playera que ya había visto dos días atrás. Pero nuevamente Murphy no me iba a dejar solo, al regresar me dijeron que ya no tenían.
Pues ya regresé a las ramblas para buscar si alguien más tenía ese diseño. Al ver toda la avenida, de plano ya estaba muy lleno de gente y comenzaron a regalarme publicidad y más flores. En un separador de libros magnético que me regalaron ví que era el festival de Saint Jordi, el patrono de Cataluña, Y todo lo que esta en la avenida era como una feria del libro, de todos los temas y vendiéndolos baratos.
El ver esto, me arrepentí salir esa noche porque se veía que se iba a poner bueno.. Así que gaste tiempo viendo cada puesto, los libros que vendían y las tendencias, había los clásicos que se ven en todos lados y hasta los libros de organizaciones separatistas. En éste último puesto tenías distintos pines con alusión a la ETA, al Che Guevara, a la FARC y lógicamente al EZLN. Afortunadamente llevaba mi pin del EZLN y pues hice trueque con los distintos pines que tenía, me dio 5 (dos de ellos muy bonitos) a cambio del mío. El encargado me preguntó que si había estado en Chiapas y todo eso. Lógicamente para que le pin lo valiera le dije que sí (lo compré en el DF) y fue mucho su entusiasmo así como de algunos curiosos que se habían parado ahí.
Siguiendo con la búsqueda de mi playera, de plano en ningún lado la encontré.. busqué en todos los puestos y los hindúes (que controlan el comercio en la zona) solo me vendían la inche playera el Barca. Ya de plano cuando ví que ya iba tarde compre una medio parecida, ni modo y me fui casi corriendo al metro porque parece que no alcanzaría el tren.
Dos estaciones después, al metro se le ocurre descomponerse, por lo menos ahí si tienen la decencia de avisar que hay alguna descompostura y el tiempo de espera para avanzar es "infinito". Ah!, porque se me olvidaba comentar ese detalle, el metro de allá, en cada estación marca el tiempo que hace falta para que llegue el siguiente metro. Y vaya que es muy preciso, No como el metro del DF que si esta descompuesto, ni quien avise ni mucho menos cuánto se van a tardar.
Salí casi con algo de desesperación y a buscar un taxi, lógicamente no había ninguno disponible, ya cuando casi me estaba dando por vencido, me salió lo chilango y paré a un taxi casi parándome frente a él, me subió y de plano le dije. Le doy el doble de lo que marque el taximetro si me lleva lo mas rápido posible a la estación del tren. Medio de mala gana aceptó porque según ya se dirigía a descansar, pero afortunadamente me llevó, creo que me salió como a 8 euros o algo así.
Me dirigí a paquetería corriendo, me barrí al llegar al locker donde estaba mi mochila. Me percaté que era la hora en punto de salida del tren. La espada que había comprado en Toledo se atoro por un instante dentro del locker, casi rompí la caja que la resguardaba y salí corriendo de ahí para abordar el vagón mas cercano, Al subir, no tardó ni un minuto en avanzar el tren.
UFF.. por segundos y me quedo otra noche en Barcelona, no hubiera sido gran problema pero ya necesitaba moverme, me faltaba conocer muchas otras cosas. Me dirigía rumbo a la hermosa París.
Una vez que dejé a mis amigos en la estación del tren, Caminé a la "rambla mar" que es un centro comercial al final de la avenida principal y que ya está dentro del mar. Había un grupo de rock tocando a las afueras del centro comercial y pues lógicamente me quedé, comprando cervezas y escuchando rock. Ya cuando andaba mareado y algo cansado me dirigí al hostal; al llegar vi que también había desmadre en el bar. Así que pedí otra cerveza y me quedé a platicar con los demás.
Ya entrada la noche me fui a mi cuarto. El cuarto era de ocho camas, cuatro de ellas ocupadas por gringas, dos de ellas buenonas que al parecer no les importó que yo estuviera ahí para cambiarse de ropa y poner sus pijamas. Yeah!.. ya hacía falta algo así. También estaba una argentina pero casi ni la pelé.
Ya en la madrugada, me despertó que alguien entrara al cuarto, Yo todavía como era mi primera noche que compartía el cuanto con desconocidos en otro país pues me hice el dormido pero veía todo. Y entró una chica muy guapa, de las que me gustan, pelirroja. De plano se quedó en topless antes de ponerse un camisón para dormir. Yo haciéndome wey viendo todo y ya muy excitado. Ahí supe que debía quedarme al menos otra noche ahí XD.
En la mañana, creo que todos estaban desvelados así que nos despertamos pasadas de las 9:00am. Mientras despertábamos comenzamos a hacernos la plática, las clásicas preguntas de nuestro lugar de origen, de donde veníamos y cual era nuestro siguiente escala, que habíamos visto ahí, lugares a recomendar. Un excelente ambiente. Después de bañarme, me fui a desayunar en el mismo hostal, ya no perdía el tiempo buscando un lugar en dónde desayunar.
Ese día estaba en un plan de verdadero descanso, no más amigos, no más caminatas largas, el clima era bueno así que decidí pasar el día en la playa.

Y como todo turista, a ver las hermosas chicas que van a tomar el sol, yo solo alquilé un camastro y algo de cerveza y comida y a disfrutar de la tarde.

La manera de medio hacer la plática a alguien o de ligar es mucho más sencilla de lo que me imaginaba. Prácticamente no tenía que hacer nada, solo bastaba prender un cigarro y al poco rato una chica guapa (en topless) se acercaba pidiéndome fuego (del encendedor). Comenzaba la plática de forma muy natural. Mujeres muy guapas, muy sencillas y muy abiertas a conocer a un pobre chilango que ya no quería regresar a México.


Al atardecer vino una neblina fría, así que nos corrió del mar. Me dediqué solo a ver y caminar los puestos de souvenirs decidiendo comprar algo. No compré nada porque no quería estar cargando para otra noche de rock que me esperaba.
En ese punto, ya no recuerdo mucho. La cerveza hizo efecto. Me acuerdo flashazos de que en el rock llegaron mis "compañeras" de cuarto y nos divertimos mucho. Hubo algo con la pelirroja pero todo muy "Light" en el bar del hostal.
Fue un excelente día.
Ese día me tuve que levantar más temprano de lo normal. Me bañe y arreglé todas mis cosas; todo porque éste iba a ser el último día en que estaría con mis amigos en Europa, en adelante ya estaría solo. Su tren saldría en la noche, así que tenía que buscar muy de mañana un lugar dónde quedarme porque ya ese hotel lo teníamos que dejar. Una opción era quedarme ahí, pero se me hacía lejos de lo mejores lugares que hay en Barcelona. Así que mientras ellos se bañaban y arreglaban sus cosas y todo, yo me iría a buscar hostales.
Mi tirada siempre había sido los hostales. Y por fin, sin nadie que me acompañara, iba a escoger según mis propios gustos. Me dirigí ya con mis cosas a buscar. De mis primeras opciones de plano me dijeron que ya no había lugar. Me dirigí al hostal Kabul. Y vaya que fue la mejor elección. Está muy bien localizado, hay desayuno incluido y me asignaron una habitación mixta de 8 camas. Sólo deje mi mochila en mi locker correspondiente y ya regresé al hotel dónde estaban mis amigos.
El recorrido de hoy sería muy ligero ya que en la tarde teníamos planeado ir a la playa solo a beber cerveza y descansar. Por la mañana nos iríamos a conocer el estadio del equipo de futbol.

El recorrido es similar al del estadio del Real Madrid. Solo que noté que en éste no le invirtieron tanto como en el otro, ya que las gradas y los vestidores no están tan lujosos como el Santiago Bernabeu. Además se me hicieron más mamilas porque en los asientos de "la banca" no dejaban sentarse. El detalle curioso es que tienen una capilla precisamente en el pasillo que da para salir a la cancha desde los vestidores.
En el momento que estábamos sobre la cancha notamos que empezaron a cerrar el acceso a otras personas, no nos dejaban salir ni entrar. Escuchamos los clásicos gritos de aficionados (que estaban en las gradas) entonando los cánticos europeos pero con muchísima emoción. Nosotros a nivel de cancha aún no podíamos ver el porqué de esa reacción; hasta que ya vimos a dónde dirigía la mirada la gente y es porque estaba ahí nada mas ni nada menos que el Ronaldinho.
Me dejé llevar por la euforia colectiva y a gritar y a correr a su dirección hasta que las vayas de seguridad nos detuvo. El mismo Ronaldinho se acerco a nosotros y comenzó a saludarnos (no éramos muchos los que estábamos a nivel de cancha). Me impresionó su sencillez y su carisma, bien pudo regresar por donde vino y no pelarnos, pero se tomó el tiempo para saludarnos a todos, reír y bromear. Eso pasó en no más de 5 minutos y ya se despidió de todos y se fue. Corrimos con mucha suerte poder verlo así de cerca.

Saliendo de ahí, dejamos sus mochilas en la estación del tren, en teoría yo debería comprar mi boleto porque se me antojaba ir a conocer Granada. Pero me había gustado tanto Barcelona que decidí quedarme un día más. Con esto sacrificaba conocer Granada para irme desde ahí a Francia (nuevamente).
Nos dirigimos a la playa, para su mala suerte había mal clima, hacía frío y estaba nublado, pero eso no impidió comprar cervezas y estar en la playa viendo varias muchachas que van solo para leer o también para tomar con los amigos. La cerveza que compramos tenia 12° de Alcohol, así que un amigo se durmió y el otro pues ya andaba ebrio. El que estaba dormido despertó solo porque le anduvo del baño, fue a buscar uno, los que teníamos cerca estaban cerrados.
Después de más de media hora el otro comenzó a andarle del baño y se fue a buscar uno. Como 15 minutos después regresó, hasta le pregunté si no había visto a otro que ya tenía como una hora de haberse ido. Me dijo que no, Ví que se había quitado su playera y pensé "Este wey bien mamón ya se siente como en una playa de México y le vale en inche friazo que hace".. pero no!!!.. el wey se había quitado la playera por estaba tapando la mancha de sus pantalones ocasionado por haberse orinado en ellos!!!!
Disimulé mi risa y le presté una bermudas que tenía de sobra.. jaja.. después llegó el otro amigo y nos comentó que no encontró para nada baños y tuvo que meterse a un bar a orinar.. jaja.
Ya al atardecer, les dije que yo pagaba la comida ya que iba a ser la última que tendríamos juntos estando en Europa. Y no íbamos a comer sándwiches ni hamburguesas ni nada. Tendría que ser una comida buena y típica. Así que sobre la Rambla, en un restaurantito pedimos unas "tapas" nada baratas. (como en $90 Euros me costó esa comida) En especial pedí esa porque tenía algo que quería comer, por curiosidad. Eran caracoles y la verdad me gustaron mucho!!. Mis amigos nada más comieron dos caracolitos, yo me los tuve que acabar ;-)
Finalmente los acompañe a la estación del tren y ya. Por fin estaría solo, en otro continente… como realmente me gusta estar.
Llegamos a Barcelona en la mañana, la verdad ya no recuerdo mucho el viaje.. yo me imagino que dormimos bien y no hubo ningún contratiempo. Siempre al llegar, teníamos que ver qué trasporte nos llevaría al hotel. Nuevamente yo ya quería hospedarme en un hostal pero mis amigos aún no se sentían en confianza con compartir el cuarto con personas ajenas. Así que desde Madrid hicieron reservaciones para un hotel que quedaba algo retirado de la playa (caminando) pero era barato. Llegamos en camión.
Lógicamente, por ser temprano nos dijeron que el cuarto nos lo entregarían después de medio día. Uno de mis amigos decidió acompañarme a caminar y conocer las ramblas, el otro se quiso quedar para conectarse a Internet y tratar de contactar a su amiga que según iba a ver en esa ciudad.
La caminada estuvo algo extensa, pero conocimos toda la rambla y llegamos hasta la playa en donde nos percatamos de la completa desinhibición de las españolas a asolearse en topless a plena vistea de todos siendo mujeres muy guapas. La ciudad me empezó a interesar muchísimo. Después de un rato regresamos al hotel y ya nos confirmó nuestro amigo que no vería a su amiga, que no estaba en la ciudad.
Valió madres todo el desbarajuste del plan del viaje y no pudimos conocer Niza ni Turín solo porque este wey viera a esa vieja para que a la mera hora ella no quisiera verlo!!. Bueno.. pues ya nada mas metimos nuestras mochilas al cuarto y ahora si los iba a poner a caminar un chingo de puro coraje. Nos dirigimos al Parque Montjuic por lo menos para conocer la cede y el estadio de las olimpiadas del 92'.

Tuvimos la oportunidad de ver el estadio así como la alberca olímpica, lugares que ya había visto muy bien en la tele ya que esas olimpiadas fueron para mi las primeras que las seguía en plena conciencia con emoción y expectativa. Desde ahí me hice fanático de los juegos olímpicos.
Una vez que los hice caminar por todo el cerro/parque, nos dirigimos a la iglesia de la Sagrada Familia.

Déjenme decirle que esa iglesia será (el día en que terminen de construirla) una chingonería y seguramente entrará como una nueva maravilla mundial. Es tan hermosa y tan bien diseñada, el frente está representada toda la pasión de cristo y la parte posterior está el nacimiento.

El interior y el techo tiene una verdadera obra de arte arquitectónica. Las escaleras parecen cadenas de ADN y las torres están muy altas y se puede subir a ellas.

Lo único que no me gustó mucho es que, por que está aún en construcción, no se puede apreciar bien el interior de la iglesia pero sobre todo que el precio de entrada no es nada barato como para ver algo que aún no está terminado. Eso me hace pensar que el día en que esté en su plenitud el precio estará muy alto como para permitir a toda la humanidad apreciar esa magnificencia y sobre todo, lo que representa como registro de Jesús en su paso por este planeta.

Ya al anochecer decidimos caminar a lo largo de la rambla, mucha gente se reúne en se lugar y poder ver todos los negocios (mayormente controlado por hindúes) de souvenirs. El dato curioso es que, como ya he mencionado antes, se nos ve lo mexicano y en casi todos los negocios nos querían vender las playeras del equipo de futbol del Barcelona haciendo referencia a uno de sus jugadores más queridos: Rafael Márquez.
Para cenar, y para no perder la costumbre de mis amigos en no gastar mucho en comida, nos fuimos al Burger King. Me sorprendió ver que allá las hamburguesas en ese establecimiento las puedes acompañan con cerveza! En vez de pedirla con refresco, la pides con cerveza y al mismo precio; y no se si sería ya el hambre que tenía pero la combinación de la Whoper con la cerveza se me hizo una explosión de sabores y me supo a gloria esa "comida".
Ahora si cansados de tanto caminar, lo único que queríamos era dormir y eso fue lo que hicimos.
Nos levantamos muy temprano, éste día sabíamos que debíamos desplazarnos con rapidez por las múltiples actividades que teníamos planeadas. Arreglamos las maletas y fuimos a la estación de trenes de Atocha a dejar las maletas en paquetería. No sin antes de tomarnos fotos dentro de la estación que ya forma parte de la historia común de nuestra generación (los atentados terroristas del 11 de marzo).

Compramos los boletos para el tren de alta velocidad rumbo a Toledo. Al llegar tomamos el camión que nos llevó a algún lugar del centro. Yo iba a ver todo lo que había acerca de espadas, armaduras y armas antiguas. Cosas que me llaman mucho al atención. Comenzamos a curiosear en los negocios y comprar cada cosa que me gustaba y veía que no estuviera muy caro. Lógicamente compré el anillo del "Señor de los anillos", una daga templaria y una pistola antigua.

Nos dirigimos a la Catedral, que nos costó algo de trabajo encontrar la entrada por que las calles son estilo medieval además que la entrada no esta en alguna plaza como estaba acostumbrado, si no que está en una calle cerrada. Una vez dentro, pues ver todo lo que la iglesia tiene, muy grande, muy lujosa. Tiene un museo en donde se exponen algunas reliquias. Una que me llamó la atención fue la cruz que llevaba un Papa (no recuerdo cual era) que es de oro, con diamantes y rubíes. O sea, se ve el reflejo de la cantidad de dinero que posee la iglesia y muy probablemente del oro que sacaban de México en ese entonces.

Como teníamos que ver algo rápido,, no nos tardamos mucho ahí y salimos a las calles a seguir conociendo la ciudad. La verdad yo buscaba la espada Hattori Hanzo con miras a comprarla ya que acá en México no la encontraba en ningún lado. Había algunas imitaciones pero todas chafas. Buscaba en los locales preguntando e igual allá de plano me decían que no la tenían, hasta que por fin dí con un local que efectivamente la tenían!!.. y solo tenían dos. Así que pues la compre.. Muy amables las personas que nos atendieron y nos dejaron pasar a ver su sala de armas. Clandestinamente tomé esta foto mientras iba por mi espada.

Creo que esos fue uno de los momentos que mas felices del viaje.. al ver toda la cantidad de armas antiguas y no tener preocupación de nada más. A veces pienso que por esos momentos, me dieron chance de gozar porque a futuro se venían todos los problemas que ahora tengo.
Bueno, una vez comprada mi espada, ya nos dirigimos nuevamente la estación de trenes, muy a mi pesar porque por mí me hubiera quedado hasta una noche a dormir ahí. Nos regresamos a Madrid para tener tiempo de visitar el "Santiago Bernabeu".
Al principio me era indiferente visitar el estadio, solo era el capricho de uno de nuestros amigos, pero ya estando ahí ya supe lo que era ese tipo de recorridos, visitas desde las gradas, algunos palcos, la sala de trofeos, la cancha, se puede sentar en la banca, y finalmente pasar a los vestidores. Déjenme decirles que es todo un lujo ese estadio. Desde que según nos dijeron que cada asiento tiene su propio aire acondicionado supe que visitaba el mejor estadio del mundo (en cuando a funcionalidad y comodidad para los aficionados, de futbol yo no sé nada, más que la selección mexicana jamás ganará un mundial).

Por cierto, en el salón de los trofeos, aun recuerdan a Hugo Sánchez. Acá muchos le echan tierra, pero por lo menos allá si lo reconocen mucho, como de los mejores jugadores que ha albergado el Real Madrid y hasta está un "botín de oro" constatando que él dejó huella.

Al salir de ahí, comenzaba a lloviznar. Rápidamente nos dirigimos a la estación del metro para ir a la terminal del tren y hacer nuevamente un viaje de toda la noche rumbo a Barcelona.
Me faltó mucho que visitar de Madrid y sus alrededores.
La noche no estuvo bien dentro del tren, nos despertábamos a cada rato por la cantidad frecuente de paradas que hacía el tren y en cada parada pasaba la gente y nos prendían las luces.
Llegando a Madrid, lo primero era comprar los boletos porque al día siguiente nos debíamos dirigir a Barcelona. La compra anticipada de los boletos era por las experiencias anteriores de que no siempre encontramos boleto el mero día y eso implicaba perdernos de viajar a otro destino y “perder tiempo” en un solo lugar.
Al llegar a la estación, lo primero que noté es la gran similitud que tenemos con España. Aunque no queramos, no podemos negarlo; es más, si vinieran naves alienígenas y los habitantes de otro planeta estudiaran las culturas, sabrían con seguridad y casi de manera inmediata que los mexicanos provenimos de los Españoles. Ya los rasgos distintivos de los mexicas o todas las culturas precolombinas solo se nos ha quedado en nuestra apariencia física, pero no así en la cultura. A continuación describo el porqué de estas primeras observaciones.
Mientras que en París, se ven a los policías en buena condición física ya que como parte de sus ejercicios diarios, los ponen a nadar a contra corriente del río Sena. En España, al llegar a la estación de trenes lo primero que vimos fue al policía gordo-panzón que casi ni se mueve (como en México!!).
Mientras que en Holanda la expendedora de boletos de tren era muy guapa y la calidad de atención al servicio fue excelente ya que al mostrar los pases del tren inmediatamente nos buscó opciones y nos vendió los boletos sin ninguna inspección adicional. En España nos toco un señor que al indicar el destino y mostrar los pases del tren, de plano dudó de la veracidad de los pases por sus precios, según él se le hacían muy baratos y comenzó a inspeccionarlos, no sin antes mostrarlos a cada uno de sus compañeros y aún así tuvo que hacer burocracia sacando su manual o un librote en donde creo que tienen registrados todos los precios de todos los pasajes y pases de todos los trenes de Europa. Una vez que corroboró (haciéndonos perder el tiempo por un lapso de 45 minutos) que todo estuvo en orden, procedió a vendernos los boletos. Creo que la similitud con los funcionarios mexicanos es más que evidente.
Ya las mujeres, a pesar de que la mayoría son mucho mas guapas que en México, ya no eran de la belleza que pudimos apreciar en Holanda, Bélgica e Italia. Así que entre nosotros nos decíamos que ya era así como que la preparación mental antes de regresar a nuestro país.
Fue la primera vez que llegamos a un destino en dónde no teníamos reservación de hotel ni nada, con mi guía encontraríamos un hotel barato y cerca de las principales atracciones o por lo menos que estuviera bien comunicado. Y así fue. Encontramos uno muy cerca de la Plaza Mayor y muy barato.

Llegando al hotel nos bañamos y salimos a caminar y conocer los alrededores. Conocimos la plaza, y aprovechamos para comer. Nuestros bolsillos descansaron por que todo es mucho mas barato a comparación con los países que están más al norte. Lógicamente la primera comida, en forma que no podía faltar era una Paella con su vino blanco de la rioja. Muy abundante y muy barato. De igual forma apreciando la belleza de la localidad.

Después de comer, fuimos al conocer el Palacio Real y sus jardines. Muy bonito todo. Pero uno de mis amigos es super fanático del fulbol así que quiso que esa misa tarde fuéramos a conocer el estadio del Real Madrid. Desafortunadamente estaba cerrado hasta el siguiente día. Tuvimos que formular un plan ya que el siguiente día visitaríamos Toledo. Pero fue tanta la insistencia que acordamos salir muy temprano para visitar Toledo y regresar en la tarde para poder visitar el estadio y posteriormente esa misma noche tomar el tren para Barcelona.


Al regresar del estadio ya no pudimos visitar el Jardín del retiro ya que por primera vez en nuestro viaje comenzó a llover. En la noche teníamos que ir a un bar a tomar vino y comer jamón serrano, riquísimo a grado de que no he comido uno similar en México, casi ni salado sabía pero si se identificaba el sabor natural del jamón. Y después de la media noche nos fuimos a dormir para levantarnos temprano el siguiente día.
Debido a que desde que llegamos a Roma no encontramos boletos de tren para mis 2 amigos que se regresaban a México desde París. Tuvimos que buscar una alternativa, una de ellas fue la de un viaje en avión de bajo costo desde Roma a Paris y de ahí cambiarse de aeropuerto para llegar al otro para tomar el vuelo a México. Si hubiera habido boletos de tren se hubieran ido desde la noche pasada.
Así que aprox. a las 6:00 am los encaminamos a la estación de trenes que los llevaría al aeropuerto de vuelos de bajo costo en Roma. Nos despedimos acordando en vernos en el DF para intercambiar CD's de Fotos y todos. Una vez que se fueron, quedamos ya los tres para planear lo que sería nuestro itinerario. El plan por la mañana era la visita obligada a la Capilla Sixtina. Pero en a tarde yo tenía intención de viajar en tren rumbo a Nápoles para poder visitar, aunque sea de rápido, las ruinas de Pompeya.
Todavía no estaba solo, así que tenía que acoplarme a los planes de la mayoría, También el plan original era partir de Roma por la costa hasta llegar a Niza y de ahí partir a Barcelona. Pero uno de los amigos que se quedaron tenía que ver a una amiga que había conocido por el chat de hace años y por lo menos le llevaba una botella de Tequila. La amiga le había dicho que estaría en Barcelona otros días diferentes a los que habíamos previsto. Tuvimos que modificar todo el plan.
Para no desperdiciar los días y teníamos que llegar a Madrid. La forma más directa era la del avión, pero a pesar de ver los pasajes, no estaban como que muy baratos. Así que buscamos una alternativa y fue la de volar hasta Santiago de Compostela e inmediatamente dirigirnos en a la estación de tren para alcanzar el que va a Madrid. Así ya nos ahorraríamos el hotel al viajar toda la noche. No estaba muy de acuerdo con esto porque perderíamos toda una tarde pero ni modo, fui minoría.
Una vez aclarado el plan, nos dirigimos a la Capilla Sixtina. En los pasillos antes de llegar, pensamos que había algo así como un camino directo a la capilla sin tener que pasar por todo el museo a ver todos los lujos que tiene le vaticano a costa de todo el dinero que nos han sacado en países como el nuestro. Pero creo que no, se tiene que caminar en zigzag y ver todo antes de llegar a donde queríamos.
Un detalle curioso fue que en uno de los pasillos había una pintura algo vieja pero muy significativa de la presencia de México en aquellos lugares. Nada mas ni nada menos que una pintura de un guajolote!!.. jaja

Debido a que para entrar estuvimos mucho tiempo formados, ya llevábamos mucha prisa y ya ni leí el origen o el autor o el porqué estaba ahí.
Al fin dentro de la capilla Sixtina, estaba totalmente lleno de gente, hasta se sentía la sensación esa de cuando entramos a un vagón del metro en pleno pino suarez. El calor humano y los olores se sentían igual al entrar a la capilla, no había lugar para sacar fotografías buenas, casi todas salían borrosas porque al enfocar, por tanta gente te movían la cámara.

Al final, teníamos que ver con un poco más de calma los pasillos que creo eran los las vistosos que había dentro de ese museo. Todo ese oro y adornos, snif.

Saliendo, fuimos a un restaurantito a comer lo que sería nuestra última comida en Italia. Para no perder la costumbre y al no haber pasta, pues solo comimos pizza con el respectivo vino blanco italiano.
Nos dirigimos al Aeropuerto, y de ahí al avión (con muy guapas sobrecargos) y llegamos al atardecer a Santiago de Compostela. En un camión nos dirigimos a la estación de trenes y si pudimos alcanzar el tren sin ningún problema, solo que se nos hizo un poco extraño porque prácticamente no había gente, hasta pensamos que la estación estaba cerrada.
Llegando el tren, lo abordamos y a dirigirnos a Madrid.
Esta era la última tarde con dos amigos que nos acompañaban al viaje. Se tenían que regresar ya que en sus respectivos trabajos no les permitieron mas días de vacaciones, así que después de visitar el Coliseo teníamos que ponernos bien pedos como despedida.
El Coliseo, es majestuoso. Con mucha pero mucha imaginación podrías ver como estaban las gradas y la forma en que se realizaban las peleas de los gladiadores. Mientras tomábamos fotos, uno de los amigos que ya se iban lamentó el no poder ver la capilla Sixtina y se empezó a enojar como reclamándonos. La verdad pues a mi me valió, pero llego un momento en que reclamaron el porqué se habían hecho reservaciones en hoteles que estaban bien pinche lejos de los lugares chidos.

Esa observación ya la había pensado, pero guardé silencio porque el puto trabajo no me dio el tiempo necesario para ver y reservar los hoteles. Yo según era el encargado de los pases del tren y de cómo movernos en ese trasporte por allá.
Comenzaron a alzar la voz y ya mejor los calmé con comentarios sarcásticos y pues ya la resignación. Creo que ya a esas alturas estábamos muy cansados y coom que noté que efectivamente a mis amigos les daba coraje que nosotros pudiéramos quedarnos mas tiempo.
Después de esto, pues ya nos dedicamos a tomarnos fotos, las clásicas a los soldados romanos y a escondidas porque si esos weyes te ven que les tomas una foto, aunque no aparezcas en ellas, van y te cobran.

Saliendo de ahí fuimos a un inche barcito y a pedir chelas a discreción. Olvidando la rencilla hecha unas horas atrás y festejando que estábamos del otro lado del mundo tomándonos las cervezas como buenos amigos que somos y rodeados de pura vieja muy bonitas, buenas y que no se sienten que nadie las merece.

El hotel donde nos quedamos estaba "algo" cerca de la terminal de trenes, en un barrio en donde había más hindúes que europeos. Por lo menos el hotel ahora si estaba cerca de una estación del metro. Pero al salir rumbo al vaticano pasamos por un parquecito en donde había algo así como una kermes de hindúes o un tipo de ceremonia.
La concepción que tenemos los mexicanos es que los europeos no se bañan diario, que apestan y no se que tantas cosas. En todas las ciudades donde anduve nunca me percaté de alguien que no se hubiera bañado. El metro no olía tan mal como me lo habían descrito, mas bien huele a olores guardados de más de un siglo que tiene las estacione parisinas. Pero en ese parque donde estaban los hindúes, de plano me dio muchísimo asco porque ví que casi todos ellos de plano no se habían bañado. Y como la tradición de sus ceremonias es la de quitarse los zapatos, pues el olor en todo el parque daba muchísimo asco.
Llegamos al metro e igual, no había visto metro más puerco, descuidado y grafiteado como esa línea del metro de Roma. Hace que el metro de la Ciudad de México se vea extremadamente limpio.
Llegamos al Vaticano y a comenzar a hacer colas, como era una semana después de semana santa, había una buena cantidad de gente. El plan era visitar la catedral y después la Capilla Sixtina. Pero extrañamente, ese día estaba cerrada la capilla, así que los planes cambiaron. En al tarde visitaríamos al Coliseo.
Algo curioso que notamos es que de plano a los mexicanos nos tienen muy identificados. Bueno, por lo menos a nosotros, donde pasábamos sabían que éramos mexicanos. Se nos nota a lejos el nopalazo, pero sobre todo yo creo que es por echar desmadre a todo momento. En las filas de los museos siempre nos preguntaban si éramos mexicanos ya que todo mundo se forma todos serios y mamones y nosotros, a pesar de esperar mucho tiempo, siempre estamos echando carrilla y desmadre.
De igual forma en Venecia, Florencia, Paris y Roma, donde pasábamos, los negocios nos hablaban en español gritando "México!" y los artistas callejeros tocaban siempre el "Cielito Lindo" o "Bésame Mucho"; en Venecia, una señora en piano comenzó a tocar "Sobre las Olas". Me quedó claro que estamos muy presentes en el viejo continente y por lo que ví, somos queridos.

En la entrada de la Catedral de San Pedro está la famosa "Piedad" de Miguel Ángel. Algunas secciones solo permiten la entrada para aquellas personas que solo van a rezar. Se encuentra una especie como de "cadenero" que te pregunta "va a rezar?" y yo contesto "Ahuevo" asintiendo con la cabeza, al fin no entienden lo que digo… y ya me deja pasar para ver mas de cerca el atrio y tomar una que otra foto.

Al salir, existe unos grandes portones que al principio no sabíamos a dónde conducían pero igual nos formamos como borregos porque había mucha gente. Las puertas las abren para pasar cierta cantidad de gente, así como en el metro del DF en horas pico. Pero ya por la espera comenzamos a hablar fuerte diciendo "portazo, portazo, portazo!"… Ahora me pregunto si, por esas faltas en la máxima iglesia de la religión católica, nos iremos al infierno?.

Las colas eran para ir a la cúpula de la iglesia en donde se puede ver el interior de la catedral y el exterior, el Vaticano y la Ciudad de Roma. La otra cola es para visitar las tumbas de los Papas, y lógicamente la que tenía mas gente y mucha de ellas rezando, es la de Karol Wojty?a (ese es el nombre que aparece en la lápida) alias "Juan Pablo II". Rendí un rato mis respetos y ya salimos de ahí.

Ya era pasado de medio día y por tanto caminar ya teníamos mucha hambre, así que comimos cerca del vaticano. Para después dirigirnos al Coliseo…